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28/7/22

De regreso

No recuerdo las fechas. Siempre he envidiado a esas personas que te dicen: en mayo del 2001... eso fue el 20 de agosto de 1998... fuimos a tal lugar en abril de 2012. 

Solo unas pocas fechas importantes toman tierra en mi cerebro y se plantan en él como cruz de término. Luego, a su alrededor,  revolotean los recuerdos buscando su sitio.

Recuerdo la fecha de cuando me enamoré del maestro de primaria que fumaba, de cuando empecé a cobrar por trabajar, de los nacimientos de mis hijos y las muertes de personas amadas, de cuando abrí mi negocio, de cuando me separé, de cuando volví a la vida...



Sé si los hecho ocurrieron antes o después de alguna de esas fechas clave, por aproximación. Pero generalmente mis recuerdos estan flotando, los dato por asociación a un amor, por ejemplo: eso ocurrió cuando estaba con X, eso pasó después de A..., o por localización: eso ocurrió en tal lugar o en tal casa en la que estuve cuando...  Y así. 

No me preguntéis cuando acabé la carrera o cuando aprobé la oposición. Sólo recuerdo estudiar mientras cuidaba a mi padre ya muy mayor, y que poco antes de morir él pudo felicitarme. 

Ubico mis recuerdos en el tiempo por navegación, en un sistema de archivo por hilos emocionales, el terror del bibliotecario.

Y luego hay momentos concretos que merecen su propia fecha en el calendario, momentos terribles o felices, experiencias fundacionales o epifánicas, en las que podemos sentir como el futuro proyectaba su sombra sobre nosotros.

Vengo de regreso de un momento así, y espero que julio 2022 ponga un Hermes de piedra en mi memoria, para en adelante poder decir: eso fue antes o eso ocurrió después del taller de Aguado y Piqueras en Binisaida .

Clase de poesia


En ocasiones la vida es buena y nos da exactamente lo que nos hacía falta, aunque no sea lo que teníamos previsto.


Ahora mismo no tengo palabras, apenas estas para resucitarme y resucitar de nuevo este blog.








3/4/17

El poema de un solo verso

Uno de los mejores poemas que he leído últimamente tiene un solo verso.
Debo el descubrimiento a Ben Clark quien, no sólo comparte asombro ante el poema, sino que lo explica en un precioso artículo que invita a reflexionar y al que nada puedo añadir.




Imagen: Gabriel Pacheco



“Nada sabe de amor quien vuelve vivo.” 


Antonio Sánchez Zamarreño

27/2/16

propiedades


 National Geographic: Red fox in snow white backdrop by Francesco Panuello

Los zorros mutilan sus patas para escapar de los cepos

Miradme:
mi pelaje ya no es brillante
me faltan algunos dientes
y no oigo como antes.

Aquí ya no hay conejos,
pero es mío este bosque vacío,
yo voy donde me place.

Soy una vieja zorra
libre

y coja.




29/5/14

los hombres


Rayo de sol en el museo de Olimpia. Foto: J. Gallimó

Maya Angelou
LOS HOMBRES

Cuando era joven, solía mirar
Detrás de las cortinas
A los hombres que iban y venían por la calle. Hombres viejos, borrachos.
Hombres jóvenes, más ácidos que la mostaza.
Los veía. Los hombres siempre
Están yendo a alguna parte.
Ellos sabían que estaba ahí. Con quince
Años, y famélica.
Se paraban bajo mi ventana
Con los hombros en alto como los
Pechos de una adolescente,
Y la cola del traje palmeándoles
Las nalgas,
Los hombres.

Un día te toman con delicadeza
entre sus manos, como si
Fueras el último huevo crudo de la tierra. Después
Aprietan. Un poquito no más. El
Primer estrujón es agradable. Un abrazo rápido.
Suaves hasta tu indefensión. Un poquito
Más. Y empieza a doler.  Te arrancan una
Sonrisa que patina en el miedo. Cuando
Se acaba el aire,
El cerebro te explota, estalla breve y ferozmente
Como la cabeza de un fósforo. Hecho trizas.
Es tu jugo
El que baja por sus piernas. Manchándoles los zapatos.
Mientras la tierra vuelve a enderezarse,
Y el gusto trata de retornar a la lengua,
Tu cuerpo ya se cerró. Para siempre.
No existen llaves.

Despues la ventana se cierra toda sobre
Tu mente. Ahí, detrás
Del oscilar de las cortinas, caminan los hombres.
Sabiendo algo.
Yendo a alguna parte.
Pero esta vez, nada más voy a
Pararme y mirar.

A lo mejor.




In memoriam Maya Angelou, que murió ayer a los 86 años

26/5/14

cambia como el agua

Hilda Doolittle
Las Islas (1921)

El sol languideciendo en Sunium (Σούνιον) Foto: J. Gallimó

I

¿Qué son las islas para mí,
qué es Grecia,
qué son Rodas, Samos, Chios,
Paros que mira a Occidente,
Creta?

¿Qué es Samotracia,
que asoma como un barco,
Imbros que desgarra con el pecho las olas
enfurecidas?

¿Qué son Naxos, Paros, Milos,
el círculo en torno a Licia,
las Cíclades
collar blanco?

¿Qué es Grecia-
Esparta, que asoma como roca,
Tebas, Atenas,
qué es Corinto?

¿Qué es Euboia
con sus lilas autóctonas
qué es Euboia, cubierta de pasto,
incrustada de súbitos bancos de arena,
qué es Creta?

¿Qué son las islas para mí,
qué es Grecia?




Adiós isla, hola isla. Foto: J. Gallimó




II
¿Qué puede darme el amor de la tierra
que tú no me hayas dado-
qué saben los altos espartanos,
y los pueblos más gentiles del Atica?

¿Qué poseen Esparta y sus mujeres
que importe más que esto?

¿Qué son las islas para mí
si te extravías-
qué es Naxos, Tinos, Andros,
y Delos, broche
del collar blanco?





Llegada a Delos, espectacular silencio. Foto: J. Gallimó


III

¿Qué puede darme el amor de la tierra
que tú no me hayas dado,
qué puede quebrar en mí el amor de la contienda
que tú mismo no hayas destruido?

Bien puede Esparta penetrar en Atenas,
Tebas provocar la ruina de Esparta,
cada una cambia como el agua,
la sal, se eleva para sembrar el terror
y retrocede.




(Ediciones Angria 1992, tomé aquí la traducción de María Negroni y Sophie Black)




Me debo uno o varios posts sobre Grecia, o no. 
Mientras tanto... 


También podéis leer esta entrada: Anuncios. Aurora Luque

29/4/14

Sería feliz si yo supiera cómo

Descubriendo a Rosario Castellanos gracias a Javier Rodríguez Marcos



Rosario Castellanos:
AUTORRETRATO

Yo soy una señora: tratamiento
arduo de conseguir, en mi caso, y más útil
para alternar con los demás que un título
extendido a mi nombre en cualquier academia.

Así, pues, luzco mi trofeo y repito:
yo soy una señora. Gorda o flaca
según las posiciones de los astros,
los ciclos glandulares
y otros fenómenos que no comprendo.

Rubia, si elijo una peluca rubia.
O morena, según la alternativa.
(En realidad, mi pelo encanece, encanece.)

Soy más o menos fea. Eso depende mucho
de la mano que aplica el maquillaje.
Mi apariencia ha cambiado a lo largo del tiempo
-aunque no tanto como dice Weininger
que cambia la apariencia del genio-. Soy mediocre.
Lo cual, por una parte, me exime de enemigos
y, por la otra, me da la devoción
de algún admirador y la amistad
de esos hombres que hablan por teléfono
y envían largas cartas de felicitación.
Que beben lentamente whisky sobre las rocas
y charlan de política y de literatura.

Amigas… hmmm… a veces, raras veces
y en muy pequeñas dosis.
En general, rehuyo los espejos.
Me dirían lo de siempre: que me visto muy mal
y que hago el ridículo
cuando pretendo coquetear con alguien.

Soy madre de Gabriel: ya usted sabe, ese niño
que un día se erigirá en juez inapelable
y que acaso, además, ejerza de verdugo.
Mientras tanto lo amo.

Escribo. Este poema. Y otros. Y otros.
Hablo desde una cátedra.
Colaboro en revistas de mi especialidad
y un día a la semana publico en un periódico.

Vivo enfrente del Bosque. Pero casi
nunca vuelvo los ojos para mirarlo. Y nunca
atravieso la calle que me separa de él
y paseo y respiro y acaricio
la corteza rugosa de los árboles.

Sé que es obligatorio escuchar música
pero la eludo con frecuencia. Sé
que es bueno ver pintura
pero no voy jamás a las exposiciones
ni al estreno teatral ni al cine-club.

Prefiero estar aquí, como ahora, leyendo
y, si apago la luz, pensando un rato
en musarañas y otros menesteres.

Sufro más bien por hábito, por herencia, por no
diferenciarme más de mis congéneres
que por causas concretas.

Sería feliz si yo supiera cómo.
Es decir, si me hubieran enseñado los gestos,
los parlamentos, las decoraciones.

En cambio me enseñaron a llorar. Pero el llanto
es en mí un mecanismo descompuesto
y no lloro en la cámara mortuoria
ni en la ocasión sublime ni frente a la catástrofe.

Lloro cuando se quema el arroz o cuando pierdo
el último recibo del impuesto predial.

4/4/14

mientras las cosas

Alberto Durero, dibujo de ala, 1524

Tu cuerpo está a mi lado 
fácil, dulce, callado. 
Tu cabeza en mi pecho se arrepiente 
con los ojos cerrados 
y yo te miro y fumo 
y acaricio tu pelo enamorado. 
Esta mortal ternura con que callo 
te está abrazando a ti mientras yo tengo 
inmóviles mis brazos. 
Miro mi cuerpo, el muslo 
en que descansa tu cansancio, 
tu blando seno oculto y apretado 
y el bajo y suave respirar de tu vientre 
sin mis labios. 
Te digo a media voz 
cosas que invento a cada rato 
y me pongo de veras triste y solo 
y te beso como si fueras tu retrato. 
Tú, sin hablar, me miras 
y te aprietas a mí y haces tu llanto 
sin lágrimas, sin ojos, sin espanto. 
Y yo vuelvo a fumar, mientras las cosas 
se ponen a escuchar lo que no hablamos.


Jaime Sabines

7/3/14

sonría, por favor

Ferenc Berko, Denture Shop, Rawalpindi, India

...
Déjame que, con vieja
sabiduría, diga:
a pesar, a pesar
de todos los pesares
y aunque sea muy dolorosa, y aunque
sea a veces inmunda, siempre, siempre
la más honda verdad es la alegría.

...

Claudio Rodríguez

31/1/14

Quememos, no pudramos, lo que somos. Ardamos.


Beato de Fernando I y Sancha  folio 230 v. (detalle)

Los días van tan rápidos


Los días van tan rápidos en la corriente oscura que toda salvación 
se me reduce apenas a respirar profundo para que el aire dure en mis pulmones                                                                                                                             
una semana más, los días van tan rápidos 
al invisible océano que ya no tengo sangre donde nadar seguro 
y me voy convirtiendo en un pescado más, con mis espinas. 

Vuelvo a mi origen, voy hacia mi origen, no me espera 
nadie allá, voy corriendo a la materna hondura 
donde termina el hueso, me voy a mi semilla, 
porque está escrito que esto se cumpla en las estrellas 
y en el pobre gusano que soy, con mis semanas 
y los meses gozosos que espero todavía. 

Uno está aquí y no sabe que ya no está, dan ganas de reírse 
de haber entrado en este juego delirante, 
pero el espejo cruel te lo descifra un día 
y palideces y haces como que no lo crees, 
como que no lo escuchas, mi hermano, y es tu propio sollozo allá en el fondo.                                           
Si eres mujer te pones la máscara más bella 
para engañarte, si eres varón pones más duro 
el esqueleto, pero por dentro es otra cosa, 
y no hay nada, no hay nadie, sino tú mismo en esto: 
así es que lo mejor es ver claro el peligro. 

Estemos preparados. Quedémonos desnudos 
con lo que somos, pero quememos, no pudramos 
lo que somos. Ardamos. Respiremos 
sin miedo. Despertemos a la gran realidad 
de estar naciendo ahora, y en la última hora.


Gonzalo Rojas (De Contra la muerte, 1964)

16/1/14

y ya ves

Anita Ekberg, Marcello Mastroianni & Fellini in Fontana di Trevi, Roma.


BAEZA


Pensé que la juventud no volvería,
pero he sido joven de nuevo.
Y no quiero decir que tenga edad
como para ir cayendo en la tragedia.
Pero hay una juventud de la sorpresa,
una juventud en el milagro,
en el vivir aquí fuera del tiempo,
que creí que ya me quedaba lejos.
Y ya ves,
y estoy aquí, 
para esto vivo.

Inés María Luna (Morón de la Frontera, España)

Via EMMA GUNST

6/12/13

hielo

Imatges: Commons wikimedia, Glimpse of the Endurance Shackleton Expedition 1914-17

Almudena Guzmán


Dale tiempo al corazón,
estudia a fondo sus mecanismos de defensa,
raciona severamente sus reservas de luz y de aire
y de agua,
antes de que crezcan los árboles del invierno
y ahoguen su espacio otoñal en el bosque.
Dale tiempo al corazón,
todavía puedes,
hazlo con esa inteligencia y esa capacidad de análisis
que te caracteriza,
como si su vida dependiera de un problema de matemáticas
a resolver.

Pero resuélvelo pronto. Mira que ya viene el frío
y la comparsa del hielo a retirarte el examen.


(de Calendario, Hiperión, Madrid, 1998)


Gracias a Emma Gunst por traérmela de nuevo.


28/9/13

a pájaros


Carlos Marzal
Charles Paul Landon: Icarus and Daedalus, 1799

A PÁJAROS

A Luis Landero

VAMOS a volar pájaros,

salgamos de una vez.

Hay demasiado adentro en este día,

y adentro es fealdad,

adentro es húmedo.

Vayámonos a azules, a intemperies,

cúmulos de algodón,

las musarañas

de estarnos en las nubes,

por sus cerros.

Doctoremos la vista en lo que corre.

Marchémonos a nidos,

nos espera

nuestra felicidad, arborescente.

Basta con arrullarla entre las manos,

y sentirla latir

-es una alondra-,

para que exulte, viva,

y que exultemos.

Vayámonos a piedras,

a ese lago que aguarda pensativo,

y quebremos sin más

sus turbias aguas lúgubres.

Delincamos,

contra toda esa luz que nos delata,

ahora que nos queremos sigilosos.

Descamisemos

a nuestro más vestido;

descorbatémoslo de tanto nudo

como lo tiene ahogado, con el aire

que todo lo enrarece, en la garganta.

Que aprenda a respirar en lo que fluye.

Cierra ese libro abstracto,

y sal a comprender lo que has leído.

Pongámonos a carne pasajera,

vámonos a mirones.

¿Quién sabe qué sentido es el del verde

con que nos quiere verdes el deseo?

A ver qué levantamos,

con un poco de suerte, hasta la boca,

con un poco de arrojo, hasta la muerte.

¿Estamos a gozar,

o estamos secos

de toda sequedad, sin una gota?

¿Estamos a vivir

o es que no estamos?



de ÁNIMA MÍA
Tusquets, 2009.

21/9/13

desacuerdos

Origen de la imagen . Más aquí


MÚSICA CAUTIVA

A dos voces

«Tus ojos son los ojos de un hombre enamorado;
Tus labios son los labios de un hombre que no cree
En el amor.» «Entonces dime el remedio, amigo,
Si están en desacuerdo realidad y deseo.»

Luis Cernuda

(Sevilla, 21 de septiembre de 1902 – México, D.F., 5 de noviembre de 1963)



Me gusta Cernuda, recomiendo pasar por Unos cuerpos son como flores  y tengo más.



6/9/13

de un verano obstinado en perpetuarse

Ángel González
(Oviedo, 6 de septiembre de 1925 – Madrid, 12 de enero de 2008)


'Marcher en codes le jour ...'  de Jeem


EL OTOÑO SE ACERCA

El otoño se acerca con muy poco ruido:
apagadas cigarras, unos grillos apenas,
defienden el reducto
de un verano obstinado en perpetuarse,
cuya suntuosa cola aún brilla hacia el oeste.

Se diría que aquí no pasa nada,
pero un silencio súbito ilumina el prodigio:
ha pasado
un ángel
que se llamaba luz, o fuego, o vida.

Y lo perdimos para siempre.



de  Otoños y otras luces (2001) 




14/8/13

nadie me pensaría

Lake (by Luca Pierro)


Roberto Juarroz:  Poesía Vertical I, 9


Pienso que en este momento
tal vez nadie en el universo piensa en mí,
que solo yo me pienso,
y si ahora muriese,
nadie, ni yo, me pensaría.

Y aquí empieza el abismo,
como cuando me duermo.
Soy mi propio sostén y me lo quito.
Contribuyo a tapizar de ausencia todo.

Tal vez sea por esto
que pensar en un hombre
se parece a salvarlo



(Gracias a Dante Bertini por descubrirme el poema y al poeta)

7/8/13

la herida nos precede

Jason Pearson: Gun talk. Óleo sobre tela


Chantal Maillard

Mejor no diga nada...


Mejor no diga nada.
Sería inútil. Ya ha pasado.
Fue una chispa, un instante. Aconteció.
Yo acontecí en ese instante.
Puede que usted también lo hiciera.
Suele ocurrir con los poemas:
terminan condensándose las formas
en nuestros ojos como el vaho
sobre un cristal helado;
las formas, con su herida.
Pues quien construye el texto
elige el tono, el escenario,
dispone perspectivas, inventa personajes,
propone sus encuentros, les dicta los impulsos,
pero la herida no, la herida nos precede,
no inventamos la herida, venimos
a ella y la reconocemos

(de "Matar a Platón", 2004)

29/5/13

vino de todo aquello


Imagen: http://gapingartifice.tumblr.com/post/34335426300/my-hand

Amalia Bautista

Sucia


Quise llegar a ti limpia del todo,
limpia de amores y de desamor,
más limpia que la luna de esa primera noche
y que el sol que llegó para encontrarnos juntos
y asombrados. Quería que los besos
y las heridas no se me notaran,
quería ser de nuevo toda nueva
y limpia como nunca.
Más limpia que cualquiera de las otras mujeres
que te hubieran amado y aún más limpia
que la que era entregándome a otros hombres.
Quise llegar a ti limpia del todo,
ser la pureza extrema, ser lo único
limpio sobre la tierra y en tus brazos.
Lo quise, lo quería, pero no lo logré.
Mi manera de amarte vino de todo aquello,
de tanta suciedad y tanto poso,
y debemos estar agradecidos.




El poema Sucia, de Amalia Bautista, forma parte de su último libro: Falsa Pimienta, Calle del Aire 115, Ed. Renacimiento 2013

25/11/12

lo que se forma presto



El verdadero amor no nace en una hora,
ni da fuego su pedernal siempre que quieres,
sino que nace y se propaga despacio,
tras larga compenetración, que lo afianza;
entonces no pueden acercarse a él abandonos ni menguas,
ni pueden alejarse de él firmezas y aumentos.
Confirma esto el que vemos que todo
lo que se forma presto también perece en breve.
Yo soy una tierra dura y pedregosa,
reacia e insumisa a toda vegetación;
pero si algunas plantas afincan su raíces,
no han de cuidarse de que abunden las lluvias de primavera.


Ibn Hazm de Córdoba, El collar de la paloma


imágenes de Kenne Gregoire

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