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24/9/11

Vanessa Beecroft


Confieso desde ya mi predilección por las estatuas yacentes, y que eso pensé que eran en un principio...


Santa Cecilia de Stefano Maderno (1576-1630)



Judy Fox: "Blancanieves", 2007. cerámica



Ya hacía tiempo que algunas de sus imágenes me saltaban encima, pero definitivamente hace unos días me sobrecogieron las fotos de la performance en Palermo de Vanessa Beecroft. Luego he ido buscando información sobre ella y aún me ha interesado más.



VB62, Iglesia de Santa Maria dello Spasimo, Palermo (Italia), 2008

En esta de Palermo realmente no sé cual es cual, en esta instalación al parecer mezcló escultura con mujeres reales...



“Mis desnudos son lo que el público quiera ver en ellos y lo que no. Son lo que no pueden ignorar y aquello de lo que se sorprenden al descubrirse a ellos mismos ignorando. El desnudo es parte de todos y cada uno de nosotros, sobre todo cuando nos quitamos la ropa, e, incluso, no es la persona en sí misma”


“Mi trabajo está tan próximo a la pintura como a la escultura clásica. Mis obras son pinturas que se desarrollan lentamente en el tiempo. Sus referencias, cuando están presentes, son casi siempre de la pintura. Pero el hecho de que no me sirva de ella es irrelevante.”



Pensaba que se trataba de moldes en escayola o cemento como los que hace Jason deCaires.




Pero a menudo en sus performances lo que presenta Vanessa son únicamente personas, maquilladas y "cosificadas" para la instalación. Coloca a chicas y mujeres en un espacio determinado, inmóviles y a menudo desnudas, maquilladas o con algún "atrezzo" determinado. Simplemente están allí, recreando una escena muy inquietante.

“Me interesa la interrelación entre el hecho de que las modelos sean mujeres de carne y hueso y funcionen  como obras de arte o imágenes”.

Parece que un pasado anoréxico ha marcado su trayectoria y obra, que con el paso del tiempo se va conformando como una reflexión sobre la apariencia física y el cuerpo de las mujeres, los mitos y  los prejuicios que sobre este tema tiene tanto la sociedad como las propias mujeres: qué es o cómo debería ser la belleza, la delgadez, la solidez, la maternidad, la feminidad...


“Mis modelos son mujeres. Ellas representan a tipos muy concretos de mujeres o a ciertos rangos de edad. Las obras se basan en las relaciones entre las modelos y el público, en las relaciones que se establecen entre los individuos que conforman el público, en las que nacen de la interacción de las propias modelos con ellas mismas, y, además, en las relaciones que se establecen entre cada individuo que se acerca a las obras y lo que tiene lugar en su cabeza. Todo es intencionado.”



Ya estuvo en España, en Málaga,  ahora a esperar, a ver si tengo la oportunidad de coincidir con ella en alguna exposición....




Leer más en el post que le dedicó CaLMA, en la entrevista en salonKritik, en La vida no imita al arte, y de regalo unas fotos de una performance que va a gustar a los amantes de los panties.

19/2/10

"no hay que dejarse emparedar por el entorno": Claude Cahun


Lucy Schwob (Nantes, 1894-Jersey, 1954) eligió renombrarse como Claude Cahun.
Extraña, inquieta, iconoclasta, inencajable... una de esas mujeres que hicieron lo que querían a pesar de tantos condicionantes en contra.
Poeta, escritora, comediante, activista revolucionaria, nos dejó una serie de autorretratos nada condescendientes e imposibles de olvidar.



"La excepción confirma la regla, y asimismo la invalida. Tengo la manía de la excepción. La veo más grande de lo normal. Sólo la veo a ella. La regla no me interesa más que en función de sus desechos que convierto en alimento. Así me desclaso adrede. Peor para mí."
Claude Cahun




"Próxima al círculo surrealista, amiga de Bataille, de Michaux, su obra, como la de éstos, resulta más bien oblicua al surrealismo, interesada en especial por el propio cuerpo y por las zonas de penumbra que en su representación le permiten generar mutaciones, transformaciones.
Si toda fotografía, al menos la fotografía clásica, afirma: "esto que ves ha existido, doy fe, así era" —haciéndonos entrar en la ilusión de la mimesis—, y el autorretrato propone: "mírame, soy yo" —señalando una identidad fuerte—, el trabajo de Cahun quiebra estos postulados inquietando al espectador al realizar, a la vez que una crítica de la mirada —crítica del conocimiento—, una crítica de la propia identidad sexual y de la identidad misma.
De frente, de perfil, con la cabeza rapada, depiladas pestañas y cejas, poniendo de relieve su ganchuda silueta de pájaro, con el pelo a cepillo y teñido de rosa, de verde, de oro metalizado, con camiseta de tirantes o masculina americana negra, con el rostro tiznado, con alas de ángel y gesto de demonio, con pose y atuendo de golfillo, ora hombre, ora mujer, Cahun efectúa en los autorretratos un ejercicio de visualización de su cuerpo que da cabida al análisis de los prejuicios de toda representación y, a la vez, le permite expresar la opacidad y la dulzura de una sensibilidad quebradiza y precaria.
No hay un único interior, un alma: hay imágenes, momentos, hay teatralidad y dolor, hay juego."
Olvido García Valdés, en un artículo titulado Corazón doble
con motivo de una exposición de Claude en el IVAM



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