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15/11/16

rodar, reír, Szerelempatak

Algo en facebook me ha llamado tanto la atención que he tenido que detenerme.
Me encanta cuando eso ocurre, cuando algo me hace preguntarme Pero, pero, pero... ¿esto qué es?



Era un gif de esos graciosos, indocumentados que dan vueltas por las redes, que nadie se molesta en saber de dónde han salido ni quien los rodó, ni quien se tomó la molestia de robarlos y convertirlos en objeto de consumo rápido y anonimizado. Ahí está, en poder de FB, ni siquiera he conseguido extraer el fragmento o encontrar quien hizo el gif.

Pero... es que no era gracioso, era delicioso.

Me ha conmovido.

Tanto, que necesitaba saber qué era.

Me ha costado un buen rato (y soy buena buscando cosas en la interné) pero al final he llegado al origen. Se trata de Una Película (así con mayúsculas en las dos):

Szerelempatak (Hungria, 2013) , y su directora es Ágnes Sós

Está disponible enterita en youtubeNo la he encontrado con subtítulos (Aunque no los necesita para comunicar).

Aquí les dejo una muestra de los últimos 5 minutos de la peli.
Para entender de qué hablo y cual es la escena que me ha capturado, está al final (para los apresurados, minuto 3:30 en adelante)

Miren a estas mujeres. Mujeres viejas, campesinas.
Mujeres mayores pero con la niña que fueron ahí mismo, a flor de piel.

Oigan cómo ríen, mírenlas disfrutar del placer de estar vivas en una tarde de verano. Sin más.




En apenas unos segundos he recuperado una sensación de infancia, el dejarme caer rodando por un prado, el mareo, la desorientación, las risas, el olor de la hierba...

La pura alegría.

Ya tengo edad de volver  a hacerlo.






21/6/13

los desmentidos tienen las patas cortas

El escándalo fácil (1)

Hay un fenómeno estacional y recurrente que siempre me ha fascinado: lo de los periódicos en verano.
Hace calor, la actualidad se relaja, los políticos se van de vacaciones, no hay consejos de ministros los viernes y si no ocurre una catástrofe natural o algún loco la lía parda, los periodistas no tienen qué llevarse al teclado.

Pero no es problema: si no hay noticias se inventan. De ese modo, cada verano, se acaba elevando a categoría de noticia la trivialidad más absurda. La rotativa no puede parar y las páginas hay que llenarlas como sea.

Este fenómeno de la, llamémosle así, fácil noticiación, ha perdido su carácter estacional y se ha instalado permanentemente en nuestras pantallas gracias a las redes sociales.

De repente no son unos cuantos periodistas los ávidos de noticias suculentas, sino que son millones de usuarios con sus millones de páginas de Facebook y timelines de twitter sedientos.
Todos somos usuarios convertidos en pseudoperiodistas dispuestos a descubrir al mundo, por fin y en un clic, la verdad verdadera (pero lo del esfuerzo de verificar las fuentes nos da mucha pereza).


Fotograma de The Little Horror Shop una grandísima pequeña pelicula

En redes sociales si no estás activo no existes y esos muros y esos tuits deben ser actualizados y permanentemente alimentados, como Audrey, la planta carnívora que siempre pedía más.

O eres @estratega o al cabo de un par de años de cierta actividad ya has tuiteado todos tus juegos de palabras y chistes habituales, tu neurona ocurrente está agotada y no da más que para algún chispazo ocasional.

Pero, ah! esos timelines son insaciables y hay que seguir echándoles madera y, a poder ser, algo que mole mil, que diría @tonapou.

Osea algo que capture unos cuantos likes o unos cuantos retuits, el maná del e-ego.

Y así es como acabamos echándoles a nuestras ávidas mini-ediciones digitales lo primero que pillamos que resulte molón, morboso, escandaloso o que parezca denunciable o indignable, sin molestarnos demasiado en averiguar si es o no cierto, o si tiene un mínimo de sentido común lo que estamos propagando.
Fast-pseudoperiodismo.


imagen vista en Tumblr

Todo esto viene a cuento de dos historias que he visto circular los últimos días.

La primera en mi perfil en catalán @araticat a través del cual seguía con mucho interés la crecida de los ríos en el Pallars el día 18 de junio.

Puesto que nací allí, mi familia estaba allí y la situación era realmente crítica, pasé la tarde delante de la pantalla con varias columnas de hootsuite abiertas con búsquedas por palabras relacionadas: pallars, riuades, aran, esterri, noguera...

Ese día constaté como en este tipo de situaciones de emergencia la información llega por esta vía de modo inmediato, mucho más actualizada que la que iban proporcionando los medios tradicionales, que también seguía a través de alarmas de noticias con los mismos términos ( y que, por cierto, cometían garrafales errores geográficos ubicando ríos, pueblos y valles donde no están, ¿tanto cuesta consultar google maps?)

Gracias a algunos excelentes tuiteros como @meteopallars o @pallarsdigital pude fer fotos en tiempo real de la situación y a través de ellos ir siguiendo a otros que iban informando de lo que estaba ocurriendo.

En un momento dado, apareció este tuit (en catalán en el original):

“Vecinos de Isil explican que el Noguera Pallaresa ha arrasado el cementerio. Dicen haber visto los ataúdes bajando por el río”

E, inmediatamente, las columnas que tenía abiertas se llenaron de retuits de esto.

flurup plup flup! era como una cascada.



Al cabo de un rato apareció un desmentido, pero  apenas fue retuiteado.

Contemplé fascinada el partido de retuises entre una y otra noticia, pero había un claro ganador desde el principio: los ataúdes bajando por el río venden, da igual si es verdad o no.

Nos encanta el morbo. Las mentiras suculentas corren a la velocidad del rayo y los desmentidos tienen las patas cortas. Es así.

Yo misma pedí al autor si lo había verificado, pues me consta que tras las riadas del 82 la pared de ese cementerio fue reforzada y tenía una excelente protección. Adujo que en su tuit ponía “explican” y “dicen”, que no lo había visto con sus propios ojos… ex-ce-len-te.

Me impresionó, de verdad, pude ver con mis propios ojos a lo largo de unas horas de qué modo imparable se propaga una mentira por las redes.
Foto: Marina, d'Isil, via PallarsDigital

Al día siguiente se mostraron fotografías con el cementerio intacto, pero lo del morbo puede más, mucho más que cualquier evidencia: seguían apareciendo réplicas y reuits de lo de los ataúdes.

El otro caso se lo cuento otro día.

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