Anteanoche, después de cenar, subí a mi cuarto a arreglarme y al bajar y decirles que salía, mi madre me repasó de arriba a abajo, como para darme el visto bueno, mi padre me dijo que cerrara el portón por fuera, como había hecho tantas y tantas veces y... yo, y yo estuve a punto de preguntar a qué hora debía volver.
Todo parecía una repetición exacta de un guión que habíamos interpretado juntos y con idénticas entonación y cadencia en muchas, aunque muy lejanas, noches de sábado.
De repente tuve, no un dejà vu, sino una "transportación".
Ahí estaba yo a mis 49 años delante de mis padres octogenarios anunciándoles que iba a salir esa noche... pero por unos momentos me transformé en la chica de 16 que se va de fiesta mayor e intenta negociar la hora de regreso. Por poco no le pido dinero a mi padre para los cubatas...
Esa chica estaba ahí mismo, y bastó una repetición de actores, escenario y texto para que aflorase. Me quedé estupefacta.
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| Imagen via Flick CC de Evgeni Zotov |
El tiempo nos sucede y nosotros nos vamos sucediendo en el tiempo.
Los yos que fuimos no desaparecen, aunque a veces pretendamos ignorarlos. Podemos ir dejándolos caer en el olvido, pero no dejan de existir: se acumulan unos sobre otros.
Estamos formados por estratos.
Puede que los guardemos enterrados, ahí en el fondo, pero permanecen, existen, con tenacidad de piedra.
Los estratos se pueden mover y desordenar, incluso los más ocultos aparecen alguna vez.
Tal vez por alguna colisión tectónica que arruga la corteza y ondula la superfície, tal vez por la erosión, tal vez, como en este caso, porque la coincidencia de elementos provoca una vibración armónica que llama a un estrato en especial... y lo hace aflorar.
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| Imagen via Flick CC de rolando000 |
Al día siguiente se lo comenté a mi madre, y estuvimos charlando sobre esta teoría de los estratos. Ella me decía que a menudo se olvida de cual es su edad, que a veces se siente como una joven, y hasta se sorprende cuando se ve en el espejo.
La comprendo perfectamente, eso mismo me empieza a ocurrir a mí...
Las fotos son del Parque Zhangye Danxia, en China. Un lugar que aunque parezca increíble, existe: los estratos de piedra arenisca con distinta coloración se fueron acumulando a lo largo del tiempo, y afloraron a causa del choque de las placas indo-australiana y Eurásica, un trauma geológico que onduló y levantó el terreno.








