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14/10/15

Refugio

Alguien, un niño, una niña, sin tele, sin sofá, sin casa... caminó muchos kilómetros con estos zapatos

Shannon Jensen: A Long Walk


Cuando unas imágenes lo dicen todo.
Son sólo zapatos. Zapatos gastados. Desparejados, rotos, improvisados, recosidos.

Zapatos cansados como los pies que los han arrastrado durante kilómetros buscando refugio. Refugio de la sed, del hambre, de la guerra, de la pobreza.

Buscar refugio es querer vivir. Escoger lo malo huyendo de lo peor.
Escapar para poder vivir. Sólo eso.




Estos zapatos han caminado en Sudán. 
Pero podrían ser los de Siria. 
Refugiados podemos ser todos, cualquiera de nosotros, en un momento dado.


El gran trabajo y proyecto fotográfico "A long walk" es de Shannon Jensen y puede verse un video aquí:  https://www.opensocietyfoundations.org/videos/long-walk-documenting-refugees-south-sudan



27/7/14

Historia de un faro






Planos e imagen de la web de Rubjerg Knude








Imagen: Jürgen Krützfeldt

Hay una página web con los detalles y explicaciones técnicas sobre este faro engullido por la duna. 

En versión wikipedia:
Rubjerg Knude es un faro abandonado que se encuentra en la península de Jutlandia, en Dinamarca, entre las poblaciones de Lønstrup y Løkken del municipio de Hjørring.Fue construido en 1899 en la parte alta de una colina, a unos 60 metros sobre el nivel del mar. Los barcos detectaban su luz desde una distancia de unos 40 kilómetros. Las tormentas fueron amontonando arena ante el faro, hasta tal punto que en 1968 su luz dejó de ser visible. El faro funcionó como museo hasta 2002, año en que la duna terminó por sepultar algunos de los edificios anexos, sin embargo el faro nunca ha llegado a quedar enterrado por la arena. La duna se va aplanando con los años y se desplaza hacia el noreste, hoy en día todavía tiene una altura de entre 90 y 100 metros.

Lo he descubierto via Vicente Luis Mora y me han emocionado las imágenes y la historia.



Addenda: Paulino Etxebeste, ¡más majo él!, recordó este post hace unos días en su viaje y tuvo el DETALLAZO de enviarme su propia foto del faro. Gracias mil Paulino, me ha encantado :-)

En agosto de 2014 así está:


Foto: Paulino Etxebeste

7/2/14

ferozmente humanos

El Museu Nacional d'Art de Catalunya expone la obra completa de Joan Colom.


"En realidad, esta exposición es inédita en muchos de sus aspectos, ya que, a excepción del célebre trabajo sobre el Barrio Chino y la prostitución, acotado en unos pocos años a inicios de la década de 1960, la producción de Joan Colom sigue siendo bastante desconocida. Esa famosa serie de imágenes, que se ha convertido en una de las obras maestras de la fotografía del siglo xx, es tan sólo una pequeña parte de su archivo, aunque conforma sin duda el núcleo central de toda su obra."
 en  Periodistas en Español, sobre la expo de Colom en el MNAC 

Joan Colom es un buen fotógrafo, impecable en cuanto a lo técnico; escoge bien el tema, el encuadre, tiene excelente sentido de la composición de la imagen.

Lo que ya conocía de su obra, efectivamente, son esas magníficas fotos del raval con las prostitutas y el ambientillo marginal que ya debían resultar extraordinarias en su momento y que ahora, años después y patinadas por el encanto de las faldas de tubo y la foto en blanco y negro, resultan tan atractivas.

Con la distancia adecuada y bajo una buena luz hasta la pobreza adquiere una cierta dignidad.


Se llamaba a sí mismo el fotógrafo que hacía la calle y viendo sus fotos se confirma que allí pasó muchas horas, observando a sus semejantes, viendo la vida, fotografiándola para nosotros.

La exposición es tan extensa que uno acaba impregnado del modo de mirar de Colom, de lo que él bajaba a buscar a la calle cada vez que salía con su cámara... pero, además de la magnitud de la exposición, lo que me hizo percibir muy claramente esa mirada suya fue un video que recoge múltiples fragmentos de sus filmaciones.

Me fascinó, porque es una mirada curiosa que no obvia ninguna sombra, pero también es compasiva y tierna.



No tienen buena calidad, pero en esos retazos de filmaciones se puede seguir, aún con más claridad, el deambular de su mirada; se entiende perfectamente qué está mirando Colom cuando baja a la calle, en qué se fija, qué es lo que sigue y lo que persigue:

las chavalitas gitanas haciendo palmas para que una de ellas baile desplegando una energia y alegría salvaje ahí, en un rincón, ajenas al transcurso del resto del mundo...

la mujer mayor que camina penosamente porque le duelen los zapatos, por un momento parece que va a detenerse, quitárselos, pero no, prosigue, lenta...

los dos amigos que caminan abrazados entre los transeuntes, malvestidos, pobres, pero entre risas y disputas de broma...

el marinero borracho que zigzaguea por las Ramblas...

los niños jugando, los niños saltando, los niños descalzos, los niños haciendo trampas para que el más pequeño gane la carrera...


Confieso que el video me llegó a conmover de tal modo que se me escaparon unas lágrimas.
Me hizo entender que Joan Colom es el fotógrafo de la calle, sí, pero su tema no son las calles.

Ahora podemos darle el valor histórico a lo que él documentó, barrios y situaciones marginales, edificios, barraquismo... pero no es la arquitectura ni el urbanismo ni las calles lo que le hacía coger la cámara y pasear. A Colom le interesan los seres humanos que allí despliegan su existencia, los más frágiles y vulnerables, los desharrapados, los tullidos, los que no tienen nada, los que sufren, los que se muestran huraños y también los que, pese a todo, aún derrochan alegría, solidaridad, capacidad para ilusionarse.

El fotógrafo se deja enamorar por ellos... y en sus fotografías nos invita a que los apreciemos en su bajeza y en su grandeza, en su esplendor y en su miseria, tal como fueron: sucios, pobres y hermosos. Ferozmente humanos.

Fíjense en esta fotografía, miren a estos chicos. No me digan que no llevan escritos en su cara, en su pose, en su actitud, todo un pasado y, posiblemente, todo su futuro...



Una memorable exposición. Felicidades a los comisarios Jorge Ribalta y David Balsells y felicidades al MNAC por recuperar, reconocer y homenajear a lo grande a un fotógrafo imprescindible.

Muchas gracias, Joan, por permitirnos ver lo que tú veías.


Ignasi Marroyo. Retrato de Joan Colom fotografiando en el Barrio Chino, 1961.
Donación del autor. Museu Nacional d’Art de Catalunya, Barcelona © Joan Colom




Barceloneses, no hay excusas. El martes 11 de febrero, la Filmoteca de Catalunya organiza una sesión de homenaje al fotógrafo con la proyección de su película SENSE TÍTOL, de 1960, y del film de Enric Ripoll i Freixes y Josep Maria Ramon, EL ALEGRE PARALELO, de 1963.

El miércoles 12 de febrero la exposición de MNAC prolongará su horario de apertura al público hasta las 20 h y a partir de las 18 h la visita será gratuita.

5/11/13

7/8/13

la herida nos precede

Jason Pearson: Gun talk. Óleo sobre tela


Chantal Maillard

Mejor no diga nada...


Mejor no diga nada.
Sería inútil. Ya ha pasado.
Fue una chispa, un instante. Aconteció.
Yo acontecí en ese instante.
Puede que usted también lo hiciera.
Suele ocurrir con los poemas:
terminan condensándose las formas
en nuestros ojos como el vaho
sobre un cristal helado;
las formas, con su herida.
Pues quien construye el texto
elige el tono, el escenario,
dispone perspectivas, inventa personajes,
propone sus encuentros, les dicta los impulsos,
pero la herida no, la herida nos precede,
no inventamos la herida, venimos
a ella y la reconocemos

(de "Matar a Platón", 2004)

9/11/11

Es noviembre, llega la oscuridad

Hace seis años ya que perdimos a Jordi Mesalles.
Y en cada aniversario volvería a decir lo mismo: que aún sigo viéndolo por la calle, que lo echo de menos siempre.

Llegó noviembre. Jordi seguirá un invierno más jugando al escondite con nosotros, con su largo abrigo negro y su melena de indio, lo veremos doblar una esquina o creeremos oir su carcajada en un teatro. Luego llegará el verano y estará en la sombra que se diluye entre las rocas de Binisafúller... jugando a aparecer y desaparecer.

El próximo noviembre me encontrará igual de perpleja y volveré a preguntarme: ¿tanto tiempo, ya?.

http://cristania.tumblr.com/post/10893921377

Jordi Mesalles era una de las personas más inteligentes y lúcidas que he conocido, y también una de las más inexplicablemente inoperante con las cosas cotidianas, torpe en los asuntos domésticos hasta la desesperación, suya y de quienes tenía alrededor.
Tan listo y tan patoso.
Vertiginoso.

Hay cientos de anécdotas en uno u otro sentido. Muchísimas, un exceso. Como era casi todo en él: a lo grande.
Meses y meses después de su muerte Mariona aún encontraba encendedores y paquetes de kleenex en lugares insólitos, los perdía por todas partes.
Una vez lo habías oído reír ya no se podía olvidarlo: esa carcajada era el rayo y el trueno, daba miedo y a la vez le reconciliaba a uno con su animal cachorro del alma.
Jordi sabía mucho, lo había leído todo y lo recordaba todo, pero escribir un número en la agenda del móvil le parecía una misión imposible. Recuerdo su expresión de impotencia ante el aparato infernal.
En una ocasión para leer por la noche fue capaz de arrastrar una cama hasta la luz... en lugar de mover la ligera lámpara hasta la cama...

:)

Muchos le recordaremos con especial afecto porque nos regaló su mejor mirada sobre nosotros y nos descubrió tesoros que ni sospechábamos poseer. Sabía mirar y escuchar abiertamente, con curiosidad auténtica e interés; era un hombre brillante que no temía al brillo de los demás. No le incomodaba, al contrario: lo buscaba, sabía como encontrarlo dentro de cada cual y como hacerlo aflorar.
Creo que le gustaba ayudar a los otros a brillar con luz propia. En eso era muy generoso. Grande también.
Una virtud que se echa de menos en estos tiempos oscuros.

Podría redactar una larga lista, pero sé que lo quería como quiero a quienes amo desde debajo del esternón y desde el primer momento: porque sí.
Nos gustan las listas, pero en el fondo casi nunca sabemos qué hace que alguien nos quiera, casi nunca sabemos por qué queremos a alguien.
Sólo ocurre.



6/11/11

Cuando menos es más


Dibujo de Juliao Sarmento



Estoy enfadada, sí. Atascada en la fase de negación como si dijésemos.

Qué quieren que les diga, me cuesta entender que me haya dejado así.

Para qué complicar lo simple, si funcionaba y funcionaba bien. Yo era fiel y asidua. Y me encantaba como era él...


No se lo voy a perdonar jamás a Google. Lo que le ha hecho a mi Reader.

No me gusta que por las buenas me hayan cambiado mi herramienta de manejo de información más básica y querida, ni que me obliguen a irme a G+, y no me gusta por varias razones:
  • Me gustaba leer los feeds que habían seleccionado mis contactos mezclados con los de mis propias suscripciones en tiempo real.
  • Me gusta disponer de los feeds completos. Resulta que se acumula mucha información y la vida es breve. No estoy para ir haciendo clics y entrando en todas las páginas a ver si el resto del artículo es bueno. 
  • Me encanta la limpieza de reader: tengo el texto, tengo los enlaces, tengo las imágenes. No necesito para nada ir a visitar la página, marearme con los cambios de diseño, los banners, la publicidad... Algunos blogs los leo en reader y sólo en reader porque no puedo leerlos en el sitio original sin que me sangren los ojos, sensible que es una al mal diseño y a ciertos contrastes de color...
  • Me gustaba ver a quien más le había gustado un post que a mí también me gustaba o me parecía relevante. Ese ha sido el camino de exploración por el que llegué a descubrir y seguir a algunas personas realmente interesantes, cuyos compartidos me encantaban y que ni siquiera están en G+.  
  • Hay temas que me interesan de modo tangencial y sobre los cuales no voy a suscribirme a los diez blogs principales, pero sobre los que había ido localizando a las personas fiables que me filtraban la información realmente importante. Eso se acabó. 


Horas y esfuerzos perdidos. Como lágrimas en la lluvia.




PE: Como soy así de cabezota... de momento, y gracias a la extensión de Reader Sharer, voy a seguir compartiendo en reader, suscripciones aquí: https://www.google.com/reader/shared/arati.2006. Pero lo dicho, lo que me duele es el empobrecimiento de mis entradas en reader.



4/6/10

Conversación




Elizabeth Bishop

Conversación


El tumulto en el corazón
sigue haciendo preguntas.
Y luego se detiene y se compromete a responder
en el mismo tono de voz.
Nadie puede notar la diferencia.

Sin inocencia, estas conversaciones empiezan,
y luego cautivan los sentidos,
como sin quererlo.
Y luego no hay opción,
y luego no hay sentido;

hasta que un nombre
y toda su connotación son lo mismo.

(Traducción de G. A. Chaves, pillada en Café Verlaine)






Las fotos son de Abandoned Girls School, el impresionante álbum Flickr de howzey, descubierto via mira y calla.


Más de Bishop: Un arte

30/4/10

las pinceladas del tiempo

1640

1669


Rembrandt se autorretrató en numerosas ocasiones.


En la National Gallery de Londres, en una sala pequeña, están enfrentadas dos piezas magníficas, que atrapan al espectador en su juego de reflejos como debían hacer las esfinges, custodias de los umbrales que no deben traspasarse. A ellas pertenecen estas miradas, la de un hombre de 34 años, la de un anciano de 63 .

28/2/10

tarde de domingo entre pucheros

Mi madre con sus dos nietas



Esta tarde me he metido en la cocina, quería dejar algunas cosas adelantadas para poder ir más tranquila durante la semana. Mi hija estaba aburrida y se ha sumado encantada a hacer de pinche. Estaba bien dispuesta y con ganas de aprender. También yo de enseñarle. Han sido unas horas preciosas, las dos entre pucheros, trabajando juntas con alegría.
Hemos preparado un montón de sofrito de tomate, para acompañar las alcachofas esta noche y para congelar. También hemos dejado listos un guiso de carne con setas, otro estofado, un caldo de esos que reaniman a un muerto y mientras todo cocía hemos hecho un bizcocho. 

Olivia se encargaba del sofrito. - Ya está!- decía. - Aún no, -le replicaba-, si lo pruebas ahora descubrirás que está ácido, el tomate aún no ha tenido tiempo de cocerse. Fíjate en el color, cuando esté listo no será rojo, empezará a parecer anaranjado. ¿Recuerdas el color del sofrito de tu abuela? - Ah, sí, es verdad, el de la iaia es más oscuro. 
Ella, subida en un escabel, iba revolviendo con la cuchara de palo. - ¿Ves que empieza a estar muy seco? vamos a añadir un poco de agua, pero sólo un poco, lo suficiente para que no se pegue... - 

El tono de la conversación y los platos que estábamos cocinando, me han recordado a mi propia abuela. 
¡En tantas ocasiones había tenido conversaciones parecidas con ella! Acompañarla en la cocina me gustaba muchísimo, era uno de mis lugares preferidos, un refugio cálido y perfumado donde no había prisa y todo transcurría a su tiempo. Siempre que cocino con ganas y con amor, como hoy, la recuerdo. Su memoria está indisolublemente unida a los aromas y sabores de sus platos. 
A veces me he puesto a cocinar algo que no había hecho antes, sin tener ninguna receta, pero teniendo tan claro el recuerdo de como debía quedar, del justo gusto, de los aromas, condimentos y texturas del plato final que, la verdad, no me desenvuelvo mal. 
Mi abuela me dejó un montón de recuerdos preciosos, de afecto y dedicación, y una "biblioteca" de aromas y sabores en la memoria que hace que siempre la tenga presente. 

Mi madre, a su vez, es una excelente cocinera. Estoy segura de que mis hijos recordaran su cocina, porque, además, para ella es un acto de amor prepararles cosas deliciosas siempre que tiene ocasión de sentarlos a su mesa. Imagino que me encantará enseñar a cocinar a mis nietos, me gustaría tenerlos. 

Me emocionan este tipo de conexiones entre generaciones, fragantes lazos de afecto que perduran en el tiempo. Con esos antecedentes no es extraño que llorase con la novela y con la película Como agua para chocolate:
 

20/10/09

la Sala Oval

Aquel invierno llovió todos los lunes.
Por lo menos así es en mi memoria.

Me había inscrito a un curso -unos créditos se diría ahora- de restauración que se daba los lunes por la mañana en el Museo de Cerámica, en el Palau de Montjuic. En la segunda o tercera planta de lo que ahora es el MNAC y por aquel entonces era un caserón siniestro al que no iban los barceloneses (nada aún de escaleras mecánicas ni exposiciones estrella) y que apenas era visitado por los escasos turistas de esa Barcelona muy preolímpica.

Hace muchos años ya, y aquel invierno llovía todos los lunes. Por lo menos en mi memoria.


Siempre que me acerco al Mnac me sigue estremeciendo el recuerdo de la desaparecida Sala Oval.
La sala sigue estando ahí, claro, restaurada, útil y flamante, pero ya no es la mía. Cuando voy hago como que no la conozco, me empeño en no reconocerla, la trato de usted, como si fuese otra.
Y es que es otra.


Una de esas mañanas lluviosas, tras recomponer un plato medieval, o un asa de jarra, o algo así, me perdí por el museo, vagabundeé, curioseé.
No había nadie, aún no era horario de abrir al público, o tal vez los lunes no abrían, no sé. Pero no había nadie.
Me encantaba poder deambular libremente por ese laberinto.

Y en un rincón había una cortina que medio ocultaba una puerta. Y la puerta esta entreabierta.

Me asomé, claro.
Y ahí detrás... había... no sé, ahí detrás descubrí... lo inesperado.
Porque ahí detrás en lugar de un cuartito como tantos o un armario de trastos, lo que se abría en la penumbra, con todos sus ventanales cubiertos por lonas que bandeaban con la tormenta, medio derruido y lleno de escombros era un espacio... magnífico, histórico, sacro, descomunal, dramático.

Me quedé por unos momentos sin respiración, anonadada. No tenía ni idea de la existencia de la Sala Oval, no esperaba semejante monstruo tras la puerta, no podía ubicar aquello que acababa de descubrir: ¿qué era eso? esa forma... parecía un circo romano, pero, no claro, cómo iba a ser un circo si estaba cubierto... ni nada romano.... si sabía que el Palau Nacional era de construcción bastante reciente... pero era tan grande, con esas gradas, tan solemne... ¿qué hacía aquello ahí?.
Atónita contemplaba sin comprender nada, oyendo el gotear de la lluvia, dejándome devorar por el monstruo dormido, fascinada por la pura belleza de ese lugar desmesurado y olvidado de todos, abandonado a su esplendor derruído.



Me gustaba pensar que ya nadie se acordaba de ella, que ya nunca nadie más la recordaría, que se perdería la memoria de que estaba allí, agazapada en su enormidad, de que había existido alguna vez. Me gustaba pensar que me pertenecía a mí únicamente, que se había escondido durante años tras esa cortina polvorienta de terciopelo granate sólo para que yo la descubriera.



Sigue perteneciéndome.
Aún, a veces, la visito en sueños.




Por supuesto, no he podido encontrar una foto de "ella" entonces, de cuando la conocí.
Esta del inicio de las obras es lo más parecido que he localizado: pónganle oscuridad, derribos y sorpresa, quítenle las máquinas y los hombres, reconstruyan mentalmente toda la mitad que no se ve (es realmente grande) e imaginen encontrarse eso inesperadamente detrás de una cortina.
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