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3/7/16

cavatina

Algunas de las películas que enmarcan mi educación sentimental y mi comprensión del mundo y de la vida llegaron sin avisar y de forma casual.
Drácula aterrorizó mi infancia pese a que me prohibieron verla y me colé debajo de la mesa, pero aún ahora me sigue fascinando. Ahora soy una adulta que cuando está estresada y padece insomnio lee cuentos de miedo
 Arrebato, la vi durante un fin de semana en la Costa Brava que me tocó dormir en un sofá cama y había tormenta. Estaba desvelada, puse la tele y zás.
Fanny y Alexander fue una elección improvisada en un cine vacío del mes de agosto.
Peggy Sue se casó, iba a reírme sin más, pasar un buen rato... y salí del cine acongojada, pues se convirtió para mí en la perfecta ilustración de la maldición de Casandra, condenada a vaticinar el futuro sin poder remediarlo.
... hay tantas!

También sin saber muy bien qué era lo que iba a ver aparecí en un cine donde proyectaban El Cazador. Era aún muy joven y esa historia de amor, horror, lealtad y desesperanza me impactó profundamente. De algún modo a través de la historia que cuenta El Cazador se cristalizaron mis primeras experiencias y mi comprensión de que los finales infelices también ocurren, oh, sí, que existe la atrocidad, que somos vulnerables y que hay heridas irreparables.

Aún ahora su bellísima banda sonora me acompaña siempre en los (afortunadamente escasos, pero necesarios e higiénicos) momentos en que me permito entregarme a la autocompasión y la tristeza.



La noticia:
Muere Michael Cimino a los 77 años
El cineasta, responsable de 'El cazador', 'Manhattan Sur' o 'La puerta del cielo', solo dirigió siete filmes en su meteórica y truncada carrera

29/6/16

8 anys sense Edu



Hoy hace 8 años que mi familia perdió a Edu y el mundo perdió al hombre bueno que empezaba a ser... 
Empezaba a ser un hombre, tenía 28 años. 
Bueno lo fue siempre. 
Mantenía aún intacta su sonrisa de cara de pan en ese cuerpazo de casi dos metros que siempre encontraba su sitio para caminar al lado de los demás. Edu era de esas personas que no deberían irse nunca.

Murió haciendo lo que más le gustaba: cabalgar montañas.

Le recuerdo hoy y esta es mi banda sonora.



29/5/14

los hombres


Rayo de sol en el museo de Olimpia. Foto: J. Gallimó

Maya Angelou
LOS HOMBRES

Cuando era joven, solía mirar
Detrás de las cortinas
A los hombres que iban y venían por la calle. Hombres viejos, borrachos.
Hombres jóvenes, más ácidos que la mostaza.
Los veía. Los hombres siempre
Están yendo a alguna parte.
Ellos sabían que estaba ahí. Con quince
Años, y famélica.
Se paraban bajo mi ventana
Con los hombros en alto como los
Pechos de una adolescente,
Y la cola del traje palmeándoles
Las nalgas,
Los hombres.

Un día te toman con delicadeza
entre sus manos, como si
Fueras el último huevo crudo de la tierra. Después
Aprietan. Un poquito no más. El
Primer estrujón es agradable. Un abrazo rápido.
Suaves hasta tu indefensión. Un poquito
Más. Y empieza a doler.  Te arrancan una
Sonrisa que patina en el miedo. Cuando
Se acaba el aire,
El cerebro te explota, estalla breve y ferozmente
Como la cabeza de un fósforo. Hecho trizas.
Es tu jugo
El que baja por sus piernas. Manchándoles los zapatos.
Mientras la tierra vuelve a enderezarse,
Y el gusto trata de retornar a la lengua,
Tu cuerpo ya se cerró. Para siempre.
No existen llaves.

Despues la ventana se cierra toda sobre
Tu mente. Ahí, detrás
Del oscilar de las cortinas, caminan los hombres.
Sabiendo algo.
Yendo a alguna parte.
Pero esta vez, nada más voy a
Pararme y mirar.

A lo mejor.




In memoriam Maya Angelou, que murió ayer a los 86 años

15/11/13

Muerte por asfalto

Siempre he pensado que entre las formas tristes de morir, una de las más sórdidas es morir en un accidente de carretera, suelen ser lugares tan y tan feos... que me parece que tener que asociar la pérdida de alguien querido con un lugar así aún la hace más desgarradora.

Será por ello que me estremecen esos ramos atados con cinta en un poste, en una valla… recuerdo del lugar preciso donde alguien perdió a alguien que amaba.

Foto de 20x25

Buscando imágenes sobre el tema he encontrado a Andy Barter:



Uno de sus proyectos se centra, precisamente en estas flores en las carreteras, en las vallas de los caminos, en las farolas o los semáforos de las ciudades.



En cuanto he visto la primera foto he sabido que sólo la podía haber disparado alguien a quien le conmueven como a mi esas manifestaciones en forma de ramo.




Dice el fotógrafo:
 “Vi las flores muertas y agonizantes como objetos de belleza, ya que representan el amor y la pérdida de un ser querido”
 “Quería iluminarlas y fotografiarlas de una manera sensible, como si la luz descendiese directamente del cielo. No toqué ni moví nada de estos santuarios sagrados y aun así me sentía como si estuviera invadiendo la pesadilla de otra persona”. 







Ya saben: cuidado en la carretera


6/9/13

de un verano obstinado en perpetuarse

Ángel González
(Oviedo, 6 de septiembre de 1925 – Madrid, 12 de enero de 2008)


'Marcher en codes le jour ...'  de Jeem


EL OTOÑO SE ACERCA

El otoño se acerca con muy poco ruido:
apagadas cigarras, unos grillos apenas,
defienden el reducto
de un verano obstinado en perpetuarse,
cuya suntuosa cola aún brilla hacia el oeste.

Se diría que aquí no pasa nada,
pero un silencio súbito ilumina el prodigio:
ha pasado
un ángel
que se llamaba luz, o fuego, o vida.

Y lo perdimos para siempre.



de  Otoños y otras luces (2001) 




6/9/12

Los que mueren son tan importantes como los que sobreviven




Horacio Vázquez-Rial, escribía a sus amigos en facebook el dia 31/07/2011

Queridos amigos:
Como comprenderéis, es imposible responder a casi un centenar de mensajes de apoyo y cariño. Con algunos de vosotros me encontraré, a más tardar, en setiembre. A otros me gustaría poder abrazarlos, pero están lejos. Los hay que no están en FB y me han escrito correos privados al enterarse por mis hijas.
Agradezco también los mensajes de quienes, sin conocernos, me quieren hacer partícipe de su experiencia positiva respecto del cáncer y me dicen que luche contra el mal. Los agradezco, pero no los comparto. Esto no es una batalla ni una guerra, y mucho menos algo que yo pueda resolver por mí mismo. La depresión, que me atacó durante años y años, está en el origen de mi enfermedad: quiero con esto decir que el proceso por el que se llega a ella es individual. Pero no se sale individualmente: uno depende del saber acumulado por los hombres a lo largo de siglos de experiencia, un saber colectivo que se incrementa día a día en hospitales, universidades y laboratorios, y que cada día tiene éxito o fracasa en cada persona afectada.
Por otra parte, si acepto la idea de que esto es una pelea, debo pensar en consecuencia que quienes han muerto de la enfermedad no han querido vivir o son unos torpes que no han sabido salir de ello.
Los que mueren son tan importantes como los que sobreviven, porque es por ellos que la acumulación de saber y experiencia no cesa. Es el fracaso lo que hace avanzar la ciencia.
Haré lo que el médico me indique. Y controlaré en la medida de lo posible mi propio proceso para no pasar miserias. Y tendré todo preparado para que mi muerte no sea espantosa.
Un abrazo


Espero que al final  la muerte te haya tratado con la misma cortesía que tú tanto has prodigado a lo largo de la vida. Te echaremos de menos Horacio, gracias por todo, nos quedan tus libros y el recuerdo de ese saber estar tuyo, tan elegante y gentil.

9/11/11

Es noviembre, llega la oscuridad

Hace seis años ya que perdimos a Jordi Mesalles.
Y en cada aniversario volvería a decir lo mismo: que aún sigo viéndolo por la calle, que lo echo de menos siempre.

Llegó noviembre. Jordi seguirá un invierno más jugando al escondite con nosotros, con su largo abrigo negro y su melena de indio, lo veremos doblar una esquina o creeremos oir su carcajada en un teatro. Luego llegará el verano y estará en la sombra que se diluye entre las rocas de Binisafúller... jugando a aparecer y desaparecer.

El próximo noviembre me encontrará igual de perpleja y volveré a preguntarme: ¿tanto tiempo, ya?.

http://cristania.tumblr.com/post/10893921377

Jordi Mesalles era una de las personas más inteligentes y lúcidas que he conocido, y también una de las más inexplicablemente inoperante con las cosas cotidianas, torpe en los asuntos domésticos hasta la desesperación, suya y de quienes tenía alrededor.
Tan listo y tan patoso.
Vertiginoso.

Hay cientos de anécdotas en uno u otro sentido. Muchísimas, un exceso. Como era casi todo en él: a lo grande.
Meses y meses después de su muerte Mariona aún encontraba encendedores y paquetes de kleenex en lugares insólitos, los perdía por todas partes.
Una vez lo habías oído reír ya no se podía olvidarlo: esa carcajada era el rayo y el trueno, daba miedo y a la vez le reconciliaba a uno con su animal cachorro del alma.
Jordi sabía mucho, lo había leído todo y lo recordaba todo, pero escribir un número en la agenda del móvil le parecía una misión imposible. Recuerdo su expresión de impotencia ante el aparato infernal.
En una ocasión para leer por la noche fue capaz de arrastrar una cama hasta la luz... en lugar de mover la ligera lámpara hasta la cama...

:)

Muchos le recordaremos con especial afecto porque nos regaló su mejor mirada sobre nosotros y nos descubrió tesoros que ni sospechábamos poseer. Sabía mirar y escuchar abiertamente, con curiosidad auténtica e interés; era un hombre brillante que no temía al brillo de los demás. No le incomodaba, al contrario: lo buscaba, sabía como encontrarlo dentro de cada cual y como hacerlo aflorar.
Creo que le gustaba ayudar a los otros a brillar con luz propia. En eso era muy generoso. Grande también.
Una virtud que se echa de menos en estos tiempos oscuros.

Podría redactar una larga lista, pero sé que lo quería como quiero a quienes amo desde debajo del esternón y desde el primer momento: porque sí.
Nos gustan las listas, pero en el fondo casi nunca sabemos qué hace que alguien nos quiera, casi nunca sabemos por qué queremos a alguien.
Sólo ocurre.



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