Mostrando entradas con la etiqueta vida loca. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta vida loca. Mostrar todas las entradas

19/6/15

perros y gatos

Uno es mucho más capaz de perdonarse el ridículo que hizo hace diez años que el que hizo hace diez minutos. No recuerdo quien lo dijo. Pero ¡cuanta verdad!

Me ha encantado encontrar este cuento.
Los entresijos de un ordenador son como el fondo de un armario.
El día que pillas un plumero y empiezas a sacar trastos y hacer limpieza general, te puedes encontrar tesoros olvidados.

Como éste. Me lo escribió con no poco recochineo mi querido José Luis recreando literariamente una historia, ejem, ligeramente basada en hechos reales. Afortunadamente ya muy lejanos.


Linda, una jovencita en 2006 con las uñas pintadas

LA VERDAD SOBRE PERROS Y GATOS

José Luis Piquero
Judith Gallimó


Detesto los animales. No me llevo bien con los perros ni con los gatos. Ellos no se llevan bien conmigo.
Con estos antecedentes, ¿por qué los amigos se empeñan en dejarme sus mascotas cuando se van de vacaciones? Respuesta, muy esperable: porque yo no me voy de vacaciones. En realidad, nunca voy a ningún sitio.

El año pasado tuve al gato de Jordi. Arañó a conciencia las patas de mi sofá, me destrozó las cortinas del salón y me llenó la casa de pelos. Eso y los sustos que me daba cuando irrumpía silenciosamente en la cocina y me rozaba las piernas con su lomo peludo. Pero nada fue comparable con Linda, la perra de Mariona, una boxer con horribles problemas digestivos que hace unas cacas espantosas (me refiero a Linda, no a Mariona).

Mariona se fue a Tánger con su novio y yo no pude decir que no.
-Es riquísima, super-cariñosa, ya verás.
-Sí, pero ese problemilla digestivo...
-¡No pasa nada! ¡No pasa nada! Verás: tiene un régimen especial con un pienso que le arregla la tripita. Por supuesto, yo te doy el pienso también.
-El caso es que en este momento no me viene que digamos...
-Mujer, no me hagas esto. Si es que no tengo con quién dejarla, pobrecita. Mira, si tú me dices que no, no voy a Tánger.
-Tampoco es eso.
-No voy, no voy...
Mariona ha estado dos años sola, llorando su separación como una magdalena. ¿Cómo voy a dejarla en casa, ahora que tiene novio y ocasión de ver mundo y salir del agujero?
-Explícame lo del pienso...

Así que mandé a los niños a colonias y cambié mi verano de libertad sola en casa por un verano con Linda. Agosto trajo un calor infernal pero al menos, con el pienso, Linda no daba problemas. Puede ser que me despistara un poco con eso; quizá una vez o dos la dejé comer carne. Un día, al llegar de trabajar, la peste me asaltó nada más abrir la puerta.
-¡Linda, qué has hecho!
Linda me miraba con ojos que decían: no he sido yo, no sé quién habrá sido. La caca estaba untada (esa es la palabra justa) por toda la alfombra y el parquet.

Recurrí al pienso. En el saco, un primo hermano de Linda se relamía los hocicos. Debajo ponía “Sensibility Control”. El saco estaba casi vacío.
-No te muevas de aquí. Voy a comprar tu medicina.
En la primera tienda de animales que encontré no tenían el pienso. Demasiado tarde, cuando ya lo había pedido, reparé en la ridiculez del nombrecito. Parecía que estaba pidiendo una caja de condones. La dependienta añadió, malvadamente:
-No sé si lo siguen fabricando, yo creo que no. Pero a algunas casas tal vez les queden stocks. Pruebe en X.

Recorrí todas las tiendas que conocía sin ningún éxito. Siempre aseguraban que lo tenían en X o en Y, pero cuando iba y preguntaba, se acababa de terminar. Parecía la persecución de un ladrón que siempre se me adelantaba. Tuve que anular mi clase de yoga y bajar al centro.
-No lo tenemos, pero suba al primer piso, a la consulta del veterinario. Allí seguro que tienen.

Una perseverancia como la mía tenía que tener alguna recompensa. Pero entonces no lo sospechaba. Subí al primer piso, llamé al timbre y me abrió el propio veterinario. Me quedé prendada de él.

Aleluya, un hombre que me ponía, y mucho, en el lugar, día y hora menos pensado. Entre treinta y cuarenta años, flaco, moreno, bonitas cejas, buena mandíbula. Me invitó a sentarme mientras despedía al perro de dos gays. Tenía una hermosa voz de contralto (me refiero a él, no al perro).
Yo le observaba comentar el largo de las uñas del animalito y me sorpendía a mí misma pensando cosas como: “Ooooh, yo quiero que este hombre me mime así, que me pase esa misma mano por el lomo y me coja la patita y examine mis uñas con idéntico interés”. Instintivamente me miré las uñas: estaban sucias. Escondí las manos a la espalda.

Los gays se fueron. Él me miró con simpatía. Yo le miré con devoción, metí barriga y le expliqué mi problema: “Sensibility Control”. De nuevo, las resonancias del nombre me hicieron sonrojar, pero esta vez de placer.
-Tengo un poco por aquí y espero recibir más. Pero no queda mucho. Ya no lo fabrican.
-Lo sé, no importa, digo: gracias.
-A ver el precio...
Buscó un papel, luego buscó otro. Se confundió, volvió al primero. Parecía confuso. Se me antojó una buena señal.

-Así que tu perro es un…
-Una perra. En realidad no es mía, es de una amiga...
-Y tú no tienes...
Era adorable la forma en que no terminaba ninguna frase.
-Bueno, sí, yo tengo dos hijos -Me mordí los labios. Ya era tarde para arreglarlo. Añadí, confusamente-: Soy divorciada.
¿No se abriría la tierra y me tragaría antes de seguir diciendo estupideces? No se abrió. En cambio, él esbozó una sonrisa (sus dientes eran perfectos) y dijo algo que me pareció muy adecuado:
-¿Como todo el mundo, no? –(¿Él también? Concédeme Dios esta pequeña gracia y seré buena siempre). Pero dejó este punto sin aclarar.
En ese momento sonó el teléfono. Yo dejé de morder el borde del saco de “Sensibility Control” y me despedí rápidamente, antes de que el aparato me robara su atención:
-Volveré a por más. Esto no me durará nada.
Gané la calle temblando.



Dejé pasar cuatro días prudenciales antes de volver. En ese tiempo, a Linda se le fue arreglando la tripita y yo empecé a cogerle cariño. Al fin y al cabo, gracias a ella había encontrado al hombre de mi vida. ¡Era tan guapo! ¡Y médico! Bueno, casi.
Mi karma había mejorado mucho, dijo mi instructor. Aunque nada podía detener las asechanzas del mundo: mi ex llamó para pedirme la dirección de las colonias.
-¿Es que piensas ir el Día de la Familia?
-Eso quería decirte. Voy a ir con Laura y, la verdad, sería... incómodo para ella que tú también estuvieras por allí.
-Oye, entre Laura y su madre, supongo que preferirán ver a su madre, ¿no te parece?
-¿Ya estás poniendo problemas? ¿Sigues sin novio, no?
-Eres un imbécil.
-Y tú una capulla.

Llegué de mal humor a la consulta. Para colmo, era un mal momento. La sala de espera estaba llena de perros y gatos. Encargué un saco grande.
-Será mejor que me des el teléfono –dijo-. Yo hablaré directamente con la fábrica.
-Este es el móvil, este es el fijo y este es el del trabajo.
¿Eran imaginaciones mías o estaba nervioso? Bajé las escaleras más contenta que una quinceañera con un autógrafo de Alejandro Sanz.

El lunes me llamó. Tendría un saco de seis kilos para el viernes siguiente. Si me venía bien, podría pasar a recogerlo el viernes a última hora. Le aseguré que me venía muy bien. Perfecto, él acababa la consulta a las ocho y media. Sonaba prometedor...

Esa tarde se presentó Antonio para quedarse unos días. Antonio no tiene problemas de novios (los colecciona) y, por eso mismo, siempre se puede contar con él para un buen consejo o el diseño de estrategias sumamente eficaces.
Nos pasamos la semana haciendo proxémica, ensayando el “momento viernes”. Se trataba de cómo proponerle tomar un café sin que el corazón se me saliera por la boca. Linda nos miraba asombrada.

-Lo importante es encontrar el equilibrio justo en la aproximación. No puedes ser demasiado indiferente, porque entonces podría sonar como una simple cortesía. Pero tampoco tienes que parecer ansiosa. Ahora presta atención, yo soy tú...

El viernes llegó como un suspiro. Yo estaba nerviosa, depilada y duchada, tenía la casa recogida y a Antonio alerta, con la maleta hecha y las llaves del piso de mi hermana por si, llegado el caso, el asunto había ido tan bien que tuviera que llamarle para que desapareciera de casa a la voz de ya.
Salí como quien parte a descubrir las cataratas Victoria.

Quizá llegué demasiado pronto. Se marchaba un gato y aún había un perro faldero esperando. Yo los odiaba y ahora los odio más.
-Pasa, ya tengo el saco. –Y a la dueña del perrito-: ¿Te importa? Es un momento.
-Tranquilo.
-Si no tengo prisa... –aventuré yo. Él ignoró la sugerencia.
-Aquí tienes. Me han asegurado que pueden suministrarme más en un par de semanas. Son 28 con 70.
Yo tenía una invitación y un café en la punta de la lengua. Trabajosamente, porque tenía la boca seca, me los tragué.
Cuando salía, la dama del perrito y mi hombre se saludaban con un piquito en los labios.



-¿Antonio? Que voy para allá.
-¿Ya? ¡Qué rapidez! Me marcho ahora mismo.
-Coge las llaves y baja a echarme una mano. Estoy caminando por la calle con un saco de pienso de seis kilos en los brazos. Me siento estúpida y esto pesa como un muerto.

El Día de la Familia me fui a las colonias. Los niños estaban muy morenos e insistieron en enseñarme su tienda de campaña. Por dentro olía como la consulta del veterinario.
Laura no apeó la cara de perro en toda la tarde.

7/3/14

sonría, por favor

Ferenc Berko, Denture Shop, Rawalpindi, India

...
Déjame que, con vieja
sabiduría, diga:
a pesar, a pesar
de todos los pesares
y aunque sea muy dolorosa, y aunque
sea a veces inmunda, siempre, siempre
la más honda verdad es la alegría.

...

Claudio Rodríguez

16/1/14

y ya ves

Anita Ekberg, Marcello Mastroianni & Fellini in Fontana di Trevi, Roma.


BAEZA


Pensé que la juventud no volvería,
pero he sido joven de nuevo.
Y no quiero decir que tenga edad
como para ir cayendo en la tragedia.
Pero hay una juventud de la sorpresa,
una juventud en el milagro,
en el vivir aquí fuera del tiempo,
que creí que ya me quedaba lejos.
Y ya ves,
y estoy aquí, 
para esto vivo.

Inés María Luna (Morón de la Frontera, España)

Via EMMA GUNST

8/3/13

9/2/13

intensidad familiar

La imagen la encontré por ahí, sin referencia


“Es muy difícil llegar a ser feliz o infeliz fuera de una familia, nada es tan intenso”

18/1/13

espectros, espejos, deseo

Xavier Moreau con su compañera,  Helmut Newton , Paris, 1974



Reflexiones en el metro.

Señoras de mediana edad, de mediana estatura, de pelo medio teñido, de mediano todo, vestidas de mercadillo y perfectamente anodinas y confundibles, que leen con fruición revistas multicolores sobre gentes glamourosas que van de boda a sarao, de fasto a inauguración, de quirófano a estilista y de desfile a tienda de alta costura, en un mundo paralelo que ellas no van a tocar jamás si no es para ir por horas a limpiar los restos de la fiesta.

Muchachos de casi treinta que aún deben vivir con sus padres y mantenerse intonsos, que juegan con sus amigos a juegos de rol y se comen las uñas de un modo que duele verlas... ,  muchachos con cara de luna y barbilla huidiza que leen cómics llenos de héroes machorros con narices aguileñas, pómulos angulosos y unos mentones más puntiagudos que el Everest.


Los observo y me pregunto qué es lo que buscan, qué es lo que encuentran en sus lecturas.
Los seres humanos, nuestras realidades y nuestros anhelos...


.

19/10/12

la esperanza de los grillos

foto by arati

Esta mañana, muy temprano, llovía, y mientras iba caminando por las calles solitarias he oído un grillo.

¿Un grillo aquí, en pleno centro?

Chirríaba con tanto entusiasmo... me ha dado pena de sus trabajos de amor perdidos, pobre grillo urbano, lanzando su reclamo imposible en medio de la nada y el puro asfalto.

Pero mientras iba pensando en cómo puede haber llegado ahí un grillo, si habrá venido en alguna caja de verduras, si alguien lo capturó en el campo y luego se escapó, un par de calles más allá he escuchado... ¡otro grillo!.

Fíjate.
Pues va a ser verdad eso de que la esperanza es lo último que se pierde.






ADDENDA:
Gracias a este post he aprendido algunas cosas sobre los grillos:

  • Existe una subespecie (Acheta domesticus) que vive siempre cerca del ser humano y en entornos urbanos. Probablemente en Barcelona viven muchísimos grillos.
  • Sólo cantan los machos, y no quedan con los colegas. Esos dos cantantes solitarios que escuché se mantienen separados adredre, marcando cada uno su territorio para atraer a las hembras.
  • Los grillos se consideran portadores de buena suerte.


1/6/12

pequeñas cosas extraordinarias


Siempre están ocurriendo pequeñas cosas extraordinarias, incluso cuando estamos ciegos y sordos y sólo atendemos a nuestras preocupaciones.

Cada día amanece y anochece en un

Grandioso Espectáculo de Luz y Color
(gratuito)

aunque no reparemos en ello porque lo que nos preocupa es la prima de riesgo y a cuanto ha subido la factura de la luz este mes.




Como para sacarme de mis enmimismamientos hoy esto se me apareció, me hizo sonreír y esponjarme:
Un zorro merodeando por la National Portrait Gallery

En dos palabras: Ex-traordinario.

22/9/11

distancias y prudencias

El gato espectro-escaneado viene de aquí


-Pero, manteniendo una distancia prudencial, una persona puede estar cerca de otra, ¿no crees?- dice Mari. 
-Por supuesto- responde Takahashi- Claro que puede. Pero lo que para una persona puede ser una distancia prudencial, para otra puede ser un abismo. A veces pasa.


 After Dark. Murakami.

3/9/11

Nel mezzo del cammin...

 



Nel mezzo del cammin di nostra vita
mi ritrovai per una selva oscura
ché la diritta via era smarrita.
Ahi quanto a dir qual era è cosa dura
esta selva selvaggia e aspra e forte
che nel pensier rinova la paura!



Inferno - Canto primo

19/6/11

la playa inmisericorde

Félix Vallotton, Estudio de nalgas, 1884 
(óleo sobre lienzo, 38 x 46 cm)


Ops!, llegó el buen tiempo, imparable.
Demasiado tarde para milagros de esos que las farmacias llevan meses prometiendo, con sus aparadores de cremas y sus productos de dieta.


Las celulitis al aire, ar!

(Aaaaay, pobres mujeres...)

26/5/11

Flotaciones


Dušan Radovic,  Fledgling (detalle). 
 [Via Tentacle Garden y 50 watts]



Travesía a lo largo o a lo ancho, flotación estable, caída súbita, explosión con o sin incendio, irrefrenable impulso ascendente o pérdidas de gas... 

Es compleja la idiosincrasia de los globos aerostáticos. 

Casi tanto como la de las ilusiones.

17/1/11

Insomnio

  De la ‘Monstrorum historia’ de Ulise Aldrovandi (1522-1605)


Una compañera de oficina (conocida por su mala leche y por ser una arpía en general) ha estado explicando a voz en grito a la hora del café que anoche no pudo dormir por la injusticia cometida en Operación Triunfo  al nominar a una chica ciega.

Yo es que alucino con la especie humana, oigan. Cada vez entiendo menos de nada.

 

25/8/10

9/5/10

el iluminador en el manicomio



Hace un par de semanas me fugué un finde a Madrid. Tenía compromisos con buenos amigos y aproveché para darme un paseo por el Prado, Caixaforum y el Reina Sofía.

De cuanto vi, que fue mucho, lo que más me llamó la atención fué la exposición de Martín Ramírez, (1895-1963).




Estaba ya agotada y lo que me impulsó a subir a la tercera planta a ver esa exposición de un desconocido fue que me pareció reconocer en el dibujo del folleto algunos rasgos del Beato de Liébana.

Admito que iba predispuesta a decepcionarme con alguna modernez basada en esa iconografía que conozco bien y que tanto amo, en especial el ejemplar de la Seu y el de Fernando I de la Biblioteca Nacional.



No era el caso, no me decepcionó sino que me resultó deslumbrante el obsesivo y minucioso trabajo de Martín Ramírez y su peculiar odisea personal. Jornalero mejicano, ferroviario, emigrante, perdido en la calle se le diagnosticó esquizofrenia y fue internado en el Hospital Estatal DeWitt, en Auburn, California, donde se dedicó a dibujar de modo obsesivo. Estuvo internado en distintas instituciones hasta su muerte.

Y sea por su formación católica o por que lo hubiese visto en alguna ocasión, sigo opinando que algo sí tenía que ver con el beato:






















Atanasio Ramírez, sobrino nieto del pintor, comenta que “ante la falta de materiales, Martín recolectaba de la basura papeles arrugados, hojas de revistas, sobres, cartas, periódicos y los pegaba con una pasta que él mismo elaboraba con papa, avena y con su saliva. Hacía grandes pliegos, pues algunas de sus obras medían tres o cinco metros. También utilizaba crayones, gises, acuarelas, e incluso jugos de frutas y fósforos en lugar de carboncillo”.











Vírgenes, jinetes, animales, trenes y túneles... un mundo peculiar. Si tienen ocasión de pasar por el Reina Sofía, no se la pierdan.


29/3/10

Pero... ¿hay testigos?


La frase, cazada al vuelo,
me ha hecho volver la cabeza
cuando ya la marea de gente me arrastraba
fuera del vagón de metro.

El tipo del teléfono
no tenía aspecto de abogado
sino de matón de discoteca.

25/3/10

la feina ben feta no té fronteres

Ese era el ocurrente eslógan de una campaña de la Generalitat hace unos años.

Pero lo cierto es que en nuestra vida nos tropezamos continuamente con un montón de chapuzas, que no le ponen el más mínimo interés, que piensan mal y trabajan peor. Cualquier día odilas escribe un post sobre ello, tiene un viacrucis particular con el gremio de fontaneros.

Cuando bajo al mercado, compro la carne en Tino. No sólo porque es buenísima (mis hijos diferencian perfectamente sus filetes de los "otros" que les cuelo de vez en cuando) sino porque se me pasa rápido el tiempo de espera en su mostrador.
Da gusto verlos trabajar.
Tino toca la carne como si acariciara a su mujer: con amor.
Dignifica su oficio, lo llena de sentido. Me gusta verlo trabajar, resulta agradable, reconfortante.
Es fascinante mirar a un artesano que conoce bien su oficio y lo ejecuta con total presencia y cariño.


Hoy regresaba de tomar un café pensando que tenía que enviar una queja al ayuntamiento, porque en ese trozo de Passeig de Gracia que frecuento faltan un montón de baldosas, y resulta peligroso (lo he hecho al llegar al despacho).

Hoy me he fijado en una "reparación" que ya lleva un tiempo ahí:


Esas baldosas deben saltar fácilmente (o las arrancan los turistas para llevarse un recuerdo, todo podría ser) y se ve que ya hace unos meses enviaron a un currante a rellenar el hueco de tres baldosas perdidas con un poco de cemento. No se nos vaya a tropezar un americano, que nos pone un pleito.


Pero el currantillo de turno, en lugar de echar el cemento, alisar un poco para tapar el agujero y yastá...


... se demoró en dibujarles la forma y se arrancó con un decorado floral, su libre interpretación del diseño de Gaudí.

No me digan que no es conmovedor.




ADDENDA
(para los descreídos de la utilidad de la participación ciudadana)

Dos semanas después de mi queja via web, unos operarios arreglaron todos los desperfectos del pavimento. Olé per l'Ajuntament de Barcelona!

6/3/10

polímeros


La misma reacción química de polimerización del aceite que nos permite seguir disfrutando de los Arnolfini 600 años después de que fuera pintado es la que hace que resulte tan difícil limpiar la aceitera de la cocina.

Vaya, ya me siento mejor.
Voy a seguir con el estropajo y el KH-7.

15/2/10

Besando a Punset


Yo he entrado en el edificio con prisas. Ahí en el vestíbulo estaba esperando Eduard Punset. No me esperaba a mí, por supuesto. Él esperaba a su editor y yo iba a una visita de obras.

Como si nada me he acercado y le he saludado con total familiaridad y le he dado dos besos.

Estaba enfrascada en mis cosas, pensando en la reunión que iba a empezar ya, recopilando detalles y dándole vueltas a algunos cabos sueltos.

Ha sido una reacción emocional... puesto que mi cerebro racional estaba ocupado, quien ha dado la señal de alarma ha sido una parte no consciente y me ha saltado el automático: ¡conozco!, ¡le tengo afecto! me acerco, beso.

Punset me resulta una figura familiar (le he visto un montón de veces en la tele) y he leído con placer varios de sus libros (es decir, es como si hubiésemos hablado mucho), y me despierta simpatía. En mis archivos emocionales ocupa un lugar parecido a ese tío lejano, sabio, algo excéntrico y entrañable que todos hubiésemos deseado tener.

He pasado del reconocimiento-via-archivos-emocionales a la acción, filtrando racionalmente demasiado tarde... no es la primera vez que me ocurre.

Pero como el tío lejano, sabio, algo excéntrico y entrañable que merece ser ha encajado Punset mi afectuoso saludo y mi cierta turbación posterior al arrebato afectivo. Un señor.

27/1/10

se divorcian los tupperwares?

Increible colección de Tuperwares, cada cual con su tapa puesta.
Las chicas acuden felices y en tropel a la tupper-partie.

Encontré la foto aquí.


Grandes misterios de la vida doméstica (2)



Da igual si empiezas con una colección de veinte o si los compraste de tres en tres: cuando te haga falta uno de esos recipientes herméticos de plástico... no conseguirás encontrar su tapa.

Por mucho que rebusques en el fondo del armario, vas a descubrir que tienes aproximadamente la mitad de recipientes y la mitad de tapas. Por supuesto, imposibles de casar entre sí.

Resígnate, respira, déjalo fluir... Es una de las Leyes Inmutables de la Cocina.




También en esta serie de Preguntas Trascendentales:
Grandes misterios de la vida doméstica (1): Comen calcetines las lavadoras?
Creative Commons License Los contenidos de este blog están bajo una licencia Creative Commons Reconocimiento-No comercial 3.0.