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25/8/13

ficción y secretos

Mykola Gnisjuk: Gente en los árboles , 1964



"(...) el novelista inglés Foster, el de Viaje a la India. En su libro Aspect of the novel, dice que la clave de porqué leemos ficción está en que no sabemos nada de la gente que amamos. Sólo sabemos lo que vemos y lo que nos dice. Pero son un secreto. No sabemos lo que piensan ni sabemos lo que hacen cuando no los vemos. Mientras que de los personajes de la ficción sí sabemos todo. Me parece una extraordinaria manera de definir el interés por la ficción. El secreto es una de las claves de las relaciones humanas."

Ricardo Piglia, entrevista en La Gaceta


Mircea Suciu: Border, 2008

22/12/12

nosequé


s-c-r-a-p-b-o-o-k:

Koichiro Kurita/Concord River 1992. From the series Hydrosphere.

En muchas producciones, no sólo de la naturaleza, mas aun del arte, encuentran los hombres, fuera de aquellas perfecciones sujetas a su comprensión, otro género de primor misterioso, que cuanto lisonjea el gusto, atormenta el entendimiento; que palpa el sentido, y no puede descifrar la razón; y así, al querer explicarle, no encontrando voces ni conceptos que satisfagan la idea, se dejan caer desalentados en el rudo informe de que tal cosa tiene un no sé qué, que agrada, que enamora, que hechiza, y no hay que pedirles revelación más clara de este natural misterio.


Así empieza el ensayo de Benito Jerónimo Feijoo (1676-1764) que estaba leyendo Mariona.

10/10/09

como un melocotón


" Mientras escribe, es como si me estuviera dibujando; o más bien como si estuviera dibujando sobre mí –sobre mi piel–, no con el lápiz que utiliza sino con una anticuada pluma de oca, y no con el extremo del cañón sino con el de la pluma. Como si cientos de mariposas se posaran sobre mi cara y abrieran y cerraran suavemente las alas.


Pero por debajo siento otra cosa, una sensación de estar completamente despierta y vigilante. Es como despertarte de repente en mitad de la noche sintiendo una mano sobre la cara e incorporarte con el corazón desbocado y ver que no hay nadie. Y por debajo de eso se percibe otra sensación, la sensación de que te desgarran para abrirte; no como un cuerpo de carne, no duele tanto como eso, sino como un melocotón; y ni siquiera un melocotón desgarrado, sino un melocotón demasiado maduro que se hubiera abierto espontáneamente.

Y dentro del melocotón hay una piedra."

Margaret Atwood: Alias Grace
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