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25/8/16

Desapariciones

Me han desaparecido la mayor parte de las imágenes del blog.

Que si ahora se guardan en blogger, que si ahora en Picassa, que si ahora pasan a fotos google... en alguno de estos cambalaches empresariales de compro-vendo, los señores de google me han perdido los cromos.

No sé que voy a hacer. Es el trabajo de años.
Desolé.

Addenda1, septiembre 2016: he podido recuperar algunas imágenes desde una copia antigua. He tenido que volver a subirlas una a una. Por lo menos han vuelto La Reina de las Nieves, Hildegarda y Witkin.

Addenda 2, septiembre 2017: entro poco, ya veis. Lo justo para decubrir que también perdí todas las imágenes de Barthélemy, que disgustazo :-( https://arati2006.blogspot.com.es/2009/02/barthelemy-eyck.html

14/10/15

Refugio

Alguien, un niño, una niña, sin tele, sin sofá, sin casa... caminó muchos kilómetros con estos zapatos

Shannon Jensen: A Long Walk


Cuando unas imágenes lo dicen todo.
Son sólo zapatos. Zapatos gastados. Desparejados, rotos, improvisados, recosidos.

Zapatos cansados como los pies que los han arrastrado durante kilómetros buscando refugio. Refugio de la sed, del hambre, de la guerra, de la pobreza.

Buscar refugio es querer vivir. Escoger lo malo huyendo de lo peor.
Escapar para poder vivir. Sólo eso.




Estos zapatos han caminado en Sudán. 
Pero podrían ser los de Siria. 
Refugiados podemos ser todos, cualquiera de nosotros, en un momento dado.


El gran trabajo y proyecto fotográfico "A long walk" es de Shannon Jensen y puede verse un video aquí:  https://www.opensocietyfoundations.org/videos/long-walk-documenting-refugees-south-sudan



14/7/14

madres cuánticas



Que levante la mano el/la padre/madre de adolescentes que no se ha visto diciendo aquello de

"Recoge tus cosas! Que estoy harto/a de que lo dejes siempre todo por en medio" o
 "Aún no has hecho lo que te he pedido" o
"¿Cómo que ya está? así está a la mitad, hazlo bien" y etc, etc, etc, etc, etc, etc....

(Paréntesis 1: a partir de aquí abandono el lenguaje políticamente correcto y donde digo madre pongan padre si se sienten identificados)
(Paréntesis 2: si no se sienten identificados... malo, porque sólo les queda identificarse con el adolescente... y por ahí cerca  habrá una madre previsiblemente harta de tener un hijo de más. Se lo piensen)


La desgana de los adolescentes puede ser tan exagerada que en ocasiones nos hace temer que padezcan algo grave y siniestro. Padres, madres: no os asustéis, no están enfermos, no tienen  ninguna enfermedad neuromuscular, ni degenerativa, ni de otro tipo: es sólo pereza.
Eso sí, se trata de una pereza selectiva.

Los adolescentes parecen disponer de unas energías desbordantes para algunas cosas como pegar alaridos, hablar por teléfono o wassapear, ver videos de youtube y seguir una serie en la tele simultáneamente, pueden saltar, bailar o patinar durante horas, etc...  y, sin embargo, sufren una falta de fuerza muscular alarmante para las actividades que no les interesan, rayando la parálisis cuando se trata de cosas tan extenuantes como introducir una taza en el lavavajillas.
Pueden trotar seis horas seguidas por una montaña el día que les apetece, pero están agotados antes de intentar acercar su ropa sucia a la lavadora.

Y ya lo más de lo más de las misiones imposibles: reponer un rollo de papel higiénico (en lugar de dejar el cilindro de cartón ahí colgando, con un minúsculo último resto, un inútil trocito de papel para que no les puedas recriminar que se lo han acabado).

También son ciegos a innumerables cosas, su visión selectiva afecta especialmente a los objetos que las madres crueles dejamos en medio del pasillo o ante la puerta de su habitación, pensando -ingenuas de nosotras- que se verán obligados a recogerlos. Pues no.
Se les activa una especie de piloto automático que les permite pasar por encima decenas de veces sin ver el asunto...y sin tropezar. Pero la alarma de "debería recogerlo" nooooo, esa no funciona.


La adolescencia implica convertirse en master del universo del escaqueo.


Té de Aniversario, templo metodista de Boulderclough/. 1975-1980. © Martin Parr / Magnum Photos

Ser madre en estas situaciones es fatigoso, pero...

¿acaso no lo recordáis?
¿no recordáis lo agradable que era tener una madre que se encarga de que todo funcione, esté limpio y se localice?

Ay, ¡esa figura omnipresente pero en la sombra!, las pobres madres a veces nos quejamos, pero luego seguimos en ese trabajo de hormiguita, transparente y tan poco valorado...

Yo recuerdo perfectamente lo agradable de esa sensación de que alguien haga algo por ti.
De saber que hay alguien que siempre está de guardia.
De que si ahora tienes prisa, o pereza, y no lo acabas como es debido... alguien sí lo hará después.

Ay, esa sensación ligera de no ser la responsable última de todo.

Hace mucho que sólo tengo la sensación de no encontrar nunca nada mejor de lo que lo dejé.
O ni siquiera igual... casi siempre cuando vuelvo está peor, mucho peor y vuelta a empezar. O abroncas o te pones a recoger o las dos cosas a la vez.

Y sí, tengo fresco aún el recuerdo de disfrutar del misterioso orden cósmico.
De gozar sin preguntarme sobre el itinerario de la ropa -desde el cesto de la ropa sucia a aparecer plegada y planchada en el armario-.

¿Cómo no recordar con melancolía ese tiempo en que los rollos de papel higiénico se regeneraban solos, en que la nevera se rellenaba de modo aparentemente espontáneo y en que bastaba dejar el tiempo suficiente algo en el suelo para que regresara a su lugar?.
Simplemente ocurría: la leche derramada desaparecía, los cajones se cerraban, ... todo regresaba a su punto de partida y el orden se reiniciaba una y otra vez. Mágicamente.

Estar en primera línea de madre supone añorar mucho a la propia madre. Valorarle, por fin, esas interminables jornadas laborales, todos los días del año. Ese trabajo sin vacaciones.

(Gràcies, mare)

Supone también añorar a Ana, alguien que reparaba y ordenaba el mundo por mí.

Sí, ya sé que me repito pero, ya ven, lo del trabajo doméstico me aburre y me cansa y también a mí, a estas alturas, a veces...  me encantaría poder escaquearme.

Por lo menos vengo y lo cuento.
Alivios, oigan.


Dicen que es la mecánica cuántica, pero yo empiezo a creer que son las madres las que mantienen el cosmos en marcha y los planetas rodando en sus órbitas, ordenados y sin salirse.



Las fotos de Martin Parr son de la estupènda exposición en La Virreina. Ojo los de Bcn: se acaba a final de mes, no se la dejen pasar.


7/2/14

ferozmente humanos

El Museu Nacional d'Art de Catalunya expone la obra completa de Joan Colom.


"En realidad, esta exposición es inédita en muchos de sus aspectos, ya que, a excepción del célebre trabajo sobre el Barrio Chino y la prostitución, acotado en unos pocos años a inicios de la década de 1960, la producción de Joan Colom sigue siendo bastante desconocida. Esa famosa serie de imágenes, que se ha convertido en una de las obras maestras de la fotografía del siglo xx, es tan sólo una pequeña parte de su archivo, aunque conforma sin duda el núcleo central de toda su obra."
 en  Periodistas en Español, sobre la expo de Colom en el MNAC 

Joan Colom es un buen fotógrafo, impecable en cuanto a lo técnico; escoge bien el tema, el encuadre, tiene excelente sentido de la composición de la imagen.

Lo que ya conocía de su obra, efectivamente, son esas magníficas fotos del raval con las prostitutas y el ambientillo marginal que ya debían resultar extraordinarias en su momento y que ahora, años después y patinadas por el encanto de las faldas de tubo y la foto en blanco y negro, resultan tan atractivas.

Con la distancia adecuada y bajo una buena luz hasta la pobreza adquiere una cierta dignidad.


Se llamaba a sí mismo el fotógrafo que hacía la calle y viendo sus fotos se confirma que allí pasó muchas horas, observando a sus semejantes, viendo la vida, fotografiándola para nosotros.

La exposición es tan extensa que uno acaba impregnado del modo de mirar de Colom, de lo que él bajaba a buscar a la calle cada vez que salía con su cámara... pero, además de la magnitud de la exposición, lo que me hizo percibir muy claramente esa mirada suya fue un video que recoge múltiples fragmentos de sus filmaciones.

Me fascinó, porque es una mirada curiosa que no obvia ninguna sombra, pero también es compasiva y tierna.



No tienen buena calidad, pero en esos retazos de filmaciones se puede seguir, aún con más claridad, el deambular de su mirada; se entiende perfectamente qué está mirando Colom cuando baja a la calle, en qué se fija, qué es lo que sigue y lo que persigue:

las chavalitas gitanas haciendo palmas para que una de ellas baile desplegando una energia y alegría salvaje ahí, en un rincón, ajenas al transcurso del resto del mundo...

la mujer mayor que camina penosamente porque le duelen los zapatos, por un momento parece que va a detenerse, quitárselos, pero no, prosigue, lenta...

los dos amigos que caminan abrazados entre los transeuntes, malvestidos, pobres, pero entre risas y disputas de broma...

el marinero borracho que zigzaguea por las Ramblas...

los niños jugando, los niños saltando, los niños descalzos, los niños haciendo trampas para que el más pequeño gane la carrera...


Confieso que el video me llegó a conmover de tal modo que se me escaparon unas lágrimas.
Me hizo entender que Joan Colom es el fotógrafo de la calle, sí, pero su tema no son las calles.

Ahora podemos darle el valor histórico a lo que él documentó, barrios y situaciones marginales, edificios, barraquismo... pero no es la arquitectura ni el urbanismo ni las calles lo que le hacía coger la cámara y pasear. A Colom le interesan los seres humanos que allí despliegan su existencia, los más frágiles y vulnerables, los desharrapados, los tullidos, los que no tienen nada, los que sufren, los que se muestran huraños y también los que, pese a todo, aún derrochan alegría, solidaridad, capacidad para ilusionarse.

El fotógrafo se deja enamorar por ellos... y en sus fotografías nos invita a que los apreciemos en su bajeza y en su grandeza, en su esplendor y en su miseria, tal como fueron: sucios, pobres y hermosos. Ferozmente humanos.

Fíjense en esta fotografía, miren a estos chicos. No me digan que no llevan escritos en su cara, en su pose, en su actitud, todo un pasado y, posiblemente, todo su futuro...



Una memorable exposición. Felicidades a los comisarios Jorge Ribalta y David Balsells y felicidades al MNAC por recuperar, reconocer y homenajear a lo grande a un fotógrafo imprescindible.

Muchas gracias, Joan, por permitirnos ver lo que tú veías.


Ignasi Marroyo. Retrato de Joan Colom fotografiando en el Barrio Chino, 1961.
Donación del autor. Museu Nacional d’Art de Catalunya, Barcelona © Joan Colom




Barceloneses, no hay excusas. El martes 11 de febrero, la Filmoteca de Catalunya organiza una sesión de homenaje al fotógrafo con la proyección de su película SENSE TÍTOL, de 1960, y del film de Enric Ripoll i Freixes y Josep Maria Ramon, EL ALEGRE PARALELO, de 1963.

El miércoles 12 de febrero la exposición de MNAC prolongará su horario de apertura al público hasta las 20 h y a partir de las 18 h la visita será gratuita.

11/12/13

la suerte podrida



Todas las imágenes son fotos de Rosamond Purcell en Dados: engaño, destino y mala suerte 



Ricky Jay es mago y actor, muy conocido como prestidigitador por el público norteamericano, y un erudito en materia de ilusionismo.

Cuando escribió el último de sus cuatro libros, Dice: Deception, Fate & Rotten Luck (Dados: engaño, destino y mala suerte), lo ilustró con fotos que Rosamond Purcell  hizo de su colección personal de miles de dados, algunos muy antiguos y otros con una peculiar historia de deterioro:

Durante el s. XIX y XX se utilizaba el nitrato de celulosa para hacer los dados, un material aparentemente estable... hasta que colapsa. Aguanta durante décadas pero de repente empieza a liberar ácido nítrico y los dados se desmoronan, se deshacen desde dentro, produciendo esta serie de imágenes fantásticas.







Y podría dejarlo aquí, pero hoy, en honor a cumclavis, siempre magnífico y didáctico en sus posts y comentarista habitual de esta casa -que el señor acreciente sus rebaños y le dé una larga y próspera vida-, seré un poco más clara en cuanto al porqué de estas imágenes y al hilo de pensamiento que me ha provocado descubrirlas ;-)

Algunos materiales envejecen bien o incluso mejoran con el trascurso de los años... son materiales probados y nobles (seguimos teniendo dados antiquísimos de hueso, piedra o mármol en los museos, seguimos gozando de violines fabricados con buenas maderas hace muchos siglos, de esculturas embellecidas por la pátina del tiempo...) pero otros materiales son inestables o frágiles, sirven sólo para usar y tirar, o son tóxicos y ácidos por dentro y es inevitable que acaben descomponiendo todo a su alrededor.

Hay que estar atentos a la materia con la que fabricamos nuestra suerte y nuestros sueños.


vi las fotos en el tumblr de workman

15/11/13

Muerte por asfalto

Siempre he pensado que entre las formas tristes de morir, una de las más sórdidas es morir en un accidente de carretera, suelen ser lugares tan y tan feos... que me parece que tener que asociar la pérdida de alguien querido con un lugar así aún la hace más desgarradora.

Será por ello que me estremecen esos ramos atados con cinta en un poste, en una valla… recuerdo del lugar preciso donde alguien perdió a alguien que amaba.

Foto de 20x25

Buscando imágenes sobre el tema he encontrado a Andy Barter:



Uno de sus proyectos se centra, precisamente en estas flores en las carreteras, en las vallas de los caminos, en las farolas o los semáforos de las ciudades.



En cuanto he visto la primera foto he sabido que sólo la podía haber disparado alguien a quien le conmueven como a mi esas manifestaciones en forma de ramo.




Dice el fotógrafo:
 “Vi las flores muertas y agonizantes como objetos de belleza, ya que representan el amor y la pérdida de un ser querido”
 “Quería iluminarlas y fotografiarlas de una manera sensible, como si la luz descendiese directamente del cielo. No toqué ni moví nada de estos santuarios sagrados y aun así me sentía como si estuviera invadiendo la pesadilla de otra persona”. 







Ya saben: cuidado en la carretera


5/11/13

5/10/13

la casa inundada



Me gustan mucho los montajes de James Casebere, pero en especial me fascinan sus interiores inundados.

Los que me seguís, aquí y en mi tumblr, ya sabéis que son una de mis debilidades...






"Casebere realiza maquetas de arquitecturas, de exteriores e interiores, del tamaño del tablero de una mesa. Tras un concienzudo proceso de iluminación fotografía la maqueta obteniendo un resultado que no permite distinguir entre realidad y ficción" (El Cultural.es)





Addenda: 
Me llamaron la atención en especial estas series de interiores sumergidos, porque este señor llega a fotografiar algo parecido a lo que servidora, en algún momento, ha intentado pintar:

James Casebere: Four Flooded Arches from Left, 1999
Ese oscuro lugar, 2004

23/3/13

la intimidad compartida: Nan Goldin

Simon and Jessica in the shower, Paris 2001
Cibachrome 102 x 76 cm Via



Nan Goldin es una fotógrafa que me encanta. Una y otra vez vuelvo a caer en sus imágenes, retratos de la vida, de los momentos privados, de los momentos que solemos ocultar porque son los que nos hacen sentir más vulnerables: el amor, la muerte, la enfermedad, la ternura, la soledad...

Joana dressing after the bath, Sag Harbor, NY, 2001. 
Cibachrome. Dim. 70 x 102 cm.  via Nicola Mariani
Con colecciones en muchos museos, ya muy premiada y reconocida por sus videos, y series de fotos sobre los estragos del Sida en los años 80, me intriga de qué modo puede llegar a hacerse tan transparente para penetrar así en las vidas de los otros, para fotografiarlos como si, realmente, ella no estuviera allí.





15/2/13

ropa perdida

Ropa caída del tendedero en un descuido o por un golpe de viento. Ropa urbanita con mala fortuna, ropa que queda atrapada en algún lugar inaccesible y ahí  permanece, olvidada, decolorándose al sol y a todas las lluvias.





(se puede hacer clic en las fotos para verlas a mayor tamaño)


Había visto algunas imágenes de Michael Wolf, de su serie "architecture of densitiy"  y hoy he vuelto a llegar a él por la inquietante "window watching", retazos de intimidad robados a través de la ventana indiscreta:




Ya hablamos alguna vez de la soledad del hombre urbanita contemporáneo según Tooker, (el hombre que soñaba abrazos y pintaba soledades):




Es un tema que me atrae y que de un modo u otro voy trayendo aquí de vez en cuando (Soledades, Lo que ven otros ojos), Wolf está en esa misma línea y conecta también con Edward Hooper, otro amante de las ventanas que dejan escapar lo que somos cuando "nadie nos ve", otro artista que a través de sus imágenes nos invita a reflexionar sobre la soledad, sobre como estamos solos con nosotros mismos, sobre como, a menudo, estamos solos incluso estando muy cerca de otros:






Michael Wolf es un enorme fotógrafo, y una de sus líneas profundas de trabajo es sin duda la de la alineación de las grandes ciudades, personas amontonadas unas al lado de otras, juntas, pero solas. La masificación deshumanizadora se hace patente, físicamente evidente en las fotos de "tokyo compression", es difícil mirar la serie y no sentirse agobiado:






Incluso cuando se deja llevar por el placer estético de las grandes fachadas acristaladas de "transparent city", no puede dejar de acercarse a observar, a detenerse en los detalles, a mostrarnos esas pequeñas intrusiones tan representativas de las vidas de los otros:







Michael Wolf tiene una web excelente, para perderse un buen rato en la contemplación.



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