Sus poemas no eran alegres ni cándidos, y de entre los muchos suyos que me conmueven, hoy elijo este. Felices sueños, poeta.
DIONISIACA Misterio que así puedas, sobre mi corazón, arrebujada, dormir. ¿No oyes las aspas? Voltean el molino de la sangre. Fuese un pulmón la música y comprendiera, amada, tu olvido manantial. ¿No sigue allí, a flor de agua, enturbiando el mosaico, confundiendo tablero, luna, augurios, el batir? ¿No se filtra de mi piel a la tuya el sedimento, la broza que las venas comunican al caracol del sueño?Addenda: No se es feliz impunemente, el recuerdo que le presta Rodríguez Marcos y el de José Carlos Llop