6/9/12

Los que mueren son tan importantes como los que sobreviven




Horacio Vázquez-Rial, escribía a sus amigos en facebook el dia 31/07/2011

Queridos amigos:
Como comprenderéis, es imposible responder a casi un centenar de mensajes de apoyo y cariño. Con algunos de vosotros me encontraré, a más tardar, en setiembre. A otros me gustaría poder abrazarlos, pero están lejos. Los hay que no están en FB y me han escrito correos privados al enterarse por mis hijas.
Agradezco también los mensajes de quienes, sin conocernos, me quieren hacer partícipe de su experiencia positiva respecto del cáncer y me dicen que luche contra el mal. Los agradezco, pero no los comparto. Esto no es una batalla ni una guerra, y mucho menos algo que yo pueda resolver por mí mismo. La depresión, que me atacó durante años y años, está en el origen de mi enfermedad: quiero con esto decir que el proceso por el que se llega a ella es individual. Pero no se sale individualmente: uno depende del saber acumulado por los hombres a lo largo de siglos de experiencia, un saber colectivo que se incrementa día a día en hospitales, universidades y laboratorios, y que cada día tiene éxito o fracasa en cada persona afectada.
Por otra parte, si acepto la idea de que esto es una pelea, debo pensar en consecuencia que quienes han muerto de la enfermedad no han querido vivir o son unos torpes que no han sabido salir de ello.
Los que mueren son tan importantes como los que sobreviven, porque es por ellos que la acumulación de saber y experiencia no cesa. Es el fracaso lo que hace avanzar la ciencia.
Haré lo que el médico me indique. Y controlaré en la medida de lo posible mi propio proceso para no pasar miserias. Y tendré todo preparado para que mi muerte no sea espantosa.
Un abrazo


Espero que al final  la muerte te haya tratado con la misma cortesía que tú tanto has prodigado a lo largo de la vida. Te echaremos de menos Horacio, gracias por todo, nos quedan tus libros y el recuerdo de ese saber estar tuyo, tan elegante y gentil.

10 comentarios:

  1. Impresionante testimonio y una entereza digna de encomio.

    Salud

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  2. Magnífica la lucidesa amb la que aborda el tema i el vesteix de la cruesa senzilla i fatal que li pertany.

    Bona tornada! Gràcies Judith

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  3. Simplemente ¡impresionante! .... ¡gracias por hacérmelo llegar! ¡gracias!
    Le recomiendo a todo el mundo leerlo con muuuuuucho detenimiento ....

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  4. Sí, más que la entereza, llama la atención el enfoque racional que realiza sobre la cuestión y la desmitificación de aquello de «luchó valientemente contra la enfermedad», como si un cáncer fuera el sitio de Numancia.

    Yo me quedo con esto:

    «Por otra parte, si acepto la idea de que esto es una pelea, debo pensar en consecuencia que quienes han muerto de la enfermedad no han querido vivir o son unos torpes que no han sabido salir de ello».

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  5. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  6. Apreciados

    Soy Pablo Odell, amigo, editor y persona de confianza de Horacio. Me encomendó, entre otras cosas, hacerme cargo de la gestión de su correo profesional y de su perfil de facebook (orientado al escritor, principalmente) una vez hubiera fallecido.

    Para Horacio era importante que los que forman parte de su red sepan que se trabaja para resolver la digitalización de su obra completa, compuesta por 34 libros importantes; rescatar todos sus libros (que se encuentran casi todos descatalogados) y trasladarlos a los nuevos lectores. Dejo en su conocimiento en el proyecto «Las guerras de toda la vida»: invitándoles a que nos ayuden y a compartirlo entre sus contactoshttp://www.vazquezrial.com/lasguerrasdetodalavida/

    A Horacio le provocó un gran pesar que después de toda una vida leyendo y escribiendo buenos libros, pensando y conversando con tantos, su obra estuviera descatalogada e inaccesible a los lectores. Muchos intelectuales se encuentran hoy en situación parecida, por culpa de un sector editorial enfermo.

    Comparto su pesar y quedo a su disposición en mi correo particular para cualquier cosa:
    –pablo@pensodromo.com

    Saludos cordiales,

    Pablo Odell,
    Pensódromo 21

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    1. Muchas gracias Pablo. Un abrazo grande

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