29/5/14

los hombres


Rayo de sol en el museo de Olimpia. Foto: J. Gallimó

Maya Angelou
LOS HOMBRES

Cuando era joven, solía mirar
Detrás de las cortinas
A los hombres que iban y venían por la calle. Hombres viejos, borrachos.
Hombres jóvenes, más ácidos que la mostaza.
Los veía. Los hombres siempre
Están yendo a alguna parte.
Ellos sabían que estaba ahí. Con quince
Años, y famélica.
Se paraban bajo mi ventana
Con los hombros en alto como los
Pechos de una adolescente,
Y la cola del traje palmeándoles
Las nalgas,
Los hombres.

Un día te toman con delicadeza
entre sus manos, como si
Fueras el último huevo crudo de la tierra. Después
Aprietan. Un poquito no más. El
Primer estrujón es agradable. Un abrazo rápido.
Suaves hasta tu indefensión. Un poquito
Más. Y empieza a doler.  Te arrancan una
Sonrisa que patina en el miedo. Cuando
Se acaba el aire,
El cerebro te explota, estalla breve y ferozmente
Como la cabeza de un fósforo. Hecho trizas.
Es tu jugo
El que baja por sus piernas. Manchándoles los zapatos.
Mientras la tierra vuelve a enderezarse,
Y el gusto trata de retornar a la lengua,
Tu cuerpo ya se cerró. Para siempre.
No existen llaves.

Despues la ventana se cierra toda sobre
Tu mente. Ahí, detrás
Del oscilar de las cortinas, caminan los hombres.
Sabiendo algo.
Yendo a alguna parte.
Pero esta vez, nada más voy a
Pararme y mirar.

A lo mejor.




In memoriam Maya Angelou, que murió ayer a los 86 años

26/5/14

cambia como el agua

Hilda Doolittle
Las Islas (1921)

El sol languideciendo en Sunium (Σούνιον) Foto: J. Gallimó

I

¿Qué son las islas para mí,
qué es Grecia,
qué son Rodas, Samos, Chios,
Paros que mira a Occidente,
Creta?

¿Qué es Samotracia,
que asoma como un barco,
Imbros que desgarra con el pecho las olas
enfurecidas?

¿Qué son Naxos, Paros, Milos,
el círculo en torno a Licia,
las Cíclades
collar blanco?

¿Qué es Grecia-
Esparta, que asoma como roca,
Tebas, Atenas,
qué es Corinto?

¿Qué es Euboia
con sus lilas autóctonas
qué es Euboia, cubierta de pasto,
incrustada de súbitos bancos de arena,
qué es Creta?

¿Qué son las islas para mí,
qué es Grecia?




Adiós isla, hola isla. Foto: J. Gallimó




II
¿Qué puede darme el amor de la tierra
que tú no me hayas dado-
qué saben los altos espartanos,
y los pueblos más gentiles del Atica?

¿Qué poseen Esparta y sus mujeres
que importe más que esto?

¿Qué son las islas para mí
si te extravías-
qué es Naxos, Tinos, Andros,
y Delos, broche
del collar blanco?





Llegada a Delos, espectacular silencio. Foto: J. Gallimó


III

¿Qué puede darme el amor de la tierra
que tú no me hayas dado,
qué puede quebrar en mí el amor de la contienda
que tú mismo no hayas destruido?

Bien puede Esparta penetrar en Atenas,
Tebas provocar la ruina de Esparta,
cada una cambia como el agua,
la sal, se eleva para sembrar el terror
y retrocede.




(Ediciones Angria 1992, tomé aquí la traducción de María Negroni y Sophie Black)




Me debo uno o varios posts sobre Grecia, o no. 
Mientras tanto... 


También podéis leer esta entrada: Anuncios. Aurora Luque

29/4/14

Sería feliz si yo supiera cómo

Descubriendo a Rosario Castellanos gracias a Javier Rodríguez Marcos



Rosario Castellanos:
AUTORRETRATO

Yo soy una señora: tratamiento
arduo de conseguir, en mi caso, y más útil
para alternar con los demás que un título
extendido a mi nombre en cualquier academia.

Así, pues, luzco mi trofeo y repito:
yo soy una señora. Gorda o flaca
según las posiciones de los astros,
los ciclos glandulares
y otros fenómenos que no comprendo.

Rubia, si elijo una peluca rubia.
O morena, según la alternativa.
(En realidad, mi pelo encanece, encanece.)

Soy más o menos fea. Eso depende mucho
de la mano que aplica el maquillaje.
Mi apariencia ha cambiado a lo largo del tiempo
-aunque no tanto como dice Weininger
que cambia la apariencia del genio-. Soy mediocre.
Lo cual, por una parte, me exime de enemigos
y, por la otra, me da la devoción
de algún admirador y la amistad
de esos hombres que hablan por teléfono
y envían largas cartas de felicitación.
Que beben lentamente whisky sobre las rocas
y charlan de política y de literatura.

Amigas… hmmm… a veces, raras veces
y en muy pequeñas dosis.
En general, rehuyo los espejos.
Me dirían lo de siempre: que me visto muy mal
y que hago el ridículo
cuando pretendo coquetear con alguien.

Soy madre de Gabriel: ya usted sabe, ese niño
que un día se erigirá en juez inapelable
y que acaso, además, ejerza de verdugo.
Mientras tanto lo amo.

Escribo. Este poema. Y otros. Y otros.
Hablo desde una cátedra.
Colaboro en revistas de mi especialidad
y un día a la semana publico en un periódico.

Vivo enfrente del Bosque. Pero casi
nunca vuelvo los ojos para mirarlo. Y nunca
atravieso la calle que me separa de él
y paseo y respiro y acaricio
la corteza rugosa de los árboles.

Sé que es obligatorio escuchar música
pero la eludo con frecuencia. Sé
que es bueno ver pintura
pero no voy jamás a las exposiciones
ni al estreno teatral ni al cine-club.

Prefiero estar aquí, como ahora, leyendo
y, si apago la luz, pensando un rato
en musarañas y otros menesteres.

Sufro más bien por hábito, por herencia, por no
diferenciarme más de mis congéneres
que por causas concretas.

Sería feliz si yo supiera cómo.
Es decir, si me hubieran enseñado los gestos,
los parlamentos, las decoraciones.

En cambio me enseñaron a llorar. Pero el llanto
es en mí un mecanismo descompuesto
y no lloro en la cámara mortuoria
ni en la ocasión sublime ni frente a la catástrofe.

Lloro cuando se quema el arroz o cuando pierdo
el último recibo del impuesto predial.

24/4/14

Uppps!

Me acabo de dar cuenta de que hace diez días (y era una fecha chula: 14-4-14) que este blog cumplió años. Creo que van siete.


Siete años escribiendo!... de modo irregular, sí, a veces más a veces menos.

Pero aquí sigo.

Han ocurrido muchas cosas en mi vida en este tiempo, he envejecido, evidentemente, he sido feliz e infeliz... pero pese al paso del tiempo y sus desgastes aún continúo apostando, asombrándome a menudo, y trayendo aquí mis asombros.




Lo mejor del balance son, sin duda, los compañeros de viaje que he ido encontrando por estos caminos electrónicos. Los visitantes de estas páginas, los que se quedan a charlar, los que me ofrecen acogida, reflexión, placer y sorpresas en sus própias páginas, en las que me siento como en casa.

Cuando empecé a escribir como un acto solitario no imaginé que pudiera llegar a esto.

A los que venís a leer, a los que seguís viniendo: gracias.


4/4/14

mientras las cosas

Alberto Durero, dibujo de ala, 1524

Tu cuerpo está a mi lado 
fácil, dulce, callado. 
Tu cabeza en mi pecho se arrepiente 
con los ojos cerrados 
y yo te miro y fumo 
y acaricio tu pelo enamorado. 
Esta mortal ternura con que callo 
te está abrazando a ti mientras yo tengo 
inmóviles mis brazos. 
Miro mi cuerpo, el muslo 
en que descansa tu cansancio, 
tu blando seno oculto y apretado 
y el bajo y suave respirar de tu vientre 
sin mis labios. 
Te digo a media voz 
cosas que invento a cada rato 
y me pongo de veras triste y solo 
y te beso como si fueras tu retrato. 
Tú, sin hablar, me miras 
y te aprietas a mí y haces tu llanto 
sin lágrimas, sin ojos, sin espanto. 
Y yo vuelvo a fumar, mientras las cosas 
se ponen a escuchar lo que no hablamos.


Jaime Sabines

29/3/14

días de luz

Edward Hopper:  Interior Courtyard at 48 rue de Lille, Paris (1906) 


Ya vienen, se acerca la primavera, ¡ya están aquí!

7/3/14

sonría, por favor

Ferenc Berko, Denture Shop, Rawalpindi, India. 

...
Déjame que, con vieja
sabiduría, diga:
a pesar, a pesar
de todos los pesares
y aunque sea muy dolorosa, y aunque
sea a veces inmunda, siempre, siempre
la más honda verdad es la alegría.

...

Claudio Rodríguez

25/2/14

algún específico protector


 Farmacia de guardia

No es Valium ni Orfidal,
no me ha entendido.
Se trata de la fe. Sí: de la fe.
Comprendo que es muy tarde
y no son horas
de andar telefoneando a una
farmacia
con tales quintaesencias.
Lo que yo necesito
para entrar confiada en el vientre
del sueño
es algún específico protector de
la fe.
¿Que le ponga un ejemplo más
concreto?
Pues no sé… Necesito
creerme que este saco
cerrado por la boca
y en cuya superficie
se aprecia la joroba
de envoltorios estáticos
puede volver a abrirse alguna vez
a provocar deseos y sorpresas
bajo la luz del sol y de la luna,
bajo el fervor clemente
de los dioses del mar.
¡Oh, volver a sentir lo que era
eso!
Y ni siquiera necesito tanto
—ya es menos lo que pido—;
simplemente creerme
que un día lo sentí
intempestivamente
cuando más descuidada andaba
de esperarlo,
y supe con certeza
que sí, que se podía,
que un corazón doméstico
cuando al fin se desboca
es porque está latiendo sin
saberlo
desde otro muy cercano.
Ya. Que no tienen nada.
Pues perdone.
Comprendo que es muy tarde
para hacerle perder a usted el
tiempo
con tales quintaesencias.
Ya me lo figuraba.
Buenas noches.


Carmen Martín Gaite



7/2/14

ferozmente humanos

El Museu Nacional d'Art de Catalunya expone la obra completa de Joan Colom.


"En realidad, esta exposición es inédita en muchos de sus aspectos, ya que, a excepción del célebre trabajo sobre el Barrio Chino y la prostitución, acotado en unos pocos años a inicios de la década de 1960, la producción de Joan Colom sigue siendo bastante desconocida. Esa famosa serie de imágenes, que se ha convertido en una de las obras maestras de la fotografía del siglo xx, es tan sólo una pequeña parte de su archivo, aunque conforma sin duda el núcleo central de toda su obra."
 en  Periodistas en Español, sobre la expo de Colom en el MNAC 

Joan Colom es un buen fotógrafo, impecable en cuanto a lo técnico; escoge bien el tema, el encuadre, tiene excelente sentido de la composición de la imagen.

Lo que ya conocía de su obra, efectivamente, son esas magníficas fotos del raval con las prostitutas y el ambientillo marginal que ya debían resultar extraordinarias en su momento y que ahora, años después y patinadas por el encanto de las faldas de tubo y la foto en blanco y negro, resultan tan atractivas.

Con la distancia adecuada y bajo una buena luz hasta la pobreza adquiere una cierta dignidad.


Se llamaba a sí mismo el fotógrafo que hacía la calle y viendo sus fotos se confirma que allí pasó muchas horas, observando a sus semejantes, viendo la vida, fotografiándola para nosotros.

La exposición es tan extensa que uno acaba impregnado del modo de mirar de Colom, de lo que él bajaba a buscar a la calle cada vez que salía con su cámara... pero, además de la magnitud de la exposición, lo que me hizo percibir muy claramente esa mirada suya fue un video que recoge múltiples fragmentos de sus filmaciones.

Me fascinó, porque es una mirada curiosa que no obvia ninguna sombra, pero también es compasiva y tierna.



No tienen buena calidad, pero en esos retazos de filmaciones se puede seguir, aún con más claridad, el deambular de su mirada; se entiende perfectamente qué está mirando Colom cuando baja a la calle, en qué se fija, qué es lo que sigue y lo que persigue:

las chavalitas gitanas haciendo palmas para que una de ellas baile desplegando una energia y alegría salvaje ahí, en un rincón, ajenas al transcurso del resto del mundo...

la mujer mayor que camina penosamente porque le duelen los zapatos, por un momento parece que va a detenerse, quitárselos, pero no, prosigue, lenta...

los dos amigos que caminan abrazados entre los transeuntes, malvestidos, pobres, pero entre risas y disputas de broma...

el marinero borracho que zigzaguea por las Ramblas...

los niños jugando, los niños saltando, los niños descalzos, los niños haciendo trampas para que el más pequeño gane la carrera...


Confieso que el video me llegó a conmover de tal modo que se me escaparon unas lágrimas.
Me hizo entender que Joan Colom es el fotógrafo de la calle, sí, pero su tema no son las calles.

Ahora podemos darle el valor histórico a lo que él documentó, barrios y situaciones marginales, edificios, barraquismo... pero no es la arquitectura ni el urbanismo ni las calles lo que le hacía coger la cámara y pasear. A Colom le interesan los seres humanos que allí despliegan su existencia, los más frágiles y vulnerables, los desharrapados, los tullidos, los que no tienen nada, los que sufren, los que se muestran huraños y también los que, pese a todo, aún derrochan alegría, solidaridad, capacidad para ilusionarse.

El fotógrafo se deja enamorar por ellos... y en sus fotografías nos invita a que los apreciemos en su bajeza y en su grandeza, en su esplendor y en su miseria, tal como fueron: sucios, pobres y hermosos. Ferozmente humanos.

Fíjense en esta fotografía, miren a estos chicos. No me digan que no llevan escritos en su cara, en su pose, en su actitud, todo un pasado y, posiblemente, todo su futuro...



Una memorable exposición. Felicidades a los comisarios Jorge Ribalta y David Balsells y felicidades al MNAC por recuperar, reconocer y homenajear a lo grande a un fotógrafo imprescindible.

Muchas gracias, Joan, por permitirnos ver lo que tú veías.


Ignasi Marroyo. Retrato de Joan Colom fotografiando en el Barrio Chino, 1961.
Donación del autor. Museu Nacional d’Art de Catalunya, Barcelona © Joan Colom




Barceloneses, no hay excusas. El martes 11 de febrero, la Filmoteca de Catalunya organiza una sesión de homenaje al fotógrafo con la proyección de su película SENSE TÍTOL, de 1960, y del film de Enric Ripoll i Freixes y Josep Maria Ramon, EL ALEGRE PARALELO, de 1963.

El miércoles 12 de febrero la exposición de MNAC prolongará su horario de apertura al público hasta las 20 h y a partir de las 18 h la visita será gratuita.

Creative Commons License Los contenidos de este blog están bajo una licencia Creative Commons Reconocimiento-No comercial 3.0.