7/8/13

la herida nos precede

Jason Pearson: Gun talk. Óleo sobre tela


Chantal Maillard

Mejor no diga nada...


Mejor no diga nada.
Sería inútil. Ya ha pasado.
Fue una chispa, un instante. Aconteció.
Yo acontecí en ese instante.
Puede que usted también lo hiciera.
Suele ocurrir con los poemas:
terminan condensándose las formas
en nuestros ojos como el vaho
sobre un cristal helado;
las formas, con su herida.
Pues quien construye el texto
elige el tono, el escenario,
dispone perspectivas, inventa personajes,
propone sus encuentros, les dicta los impulsos,
pero la herida no, la herida nos precede,
no inventamos la herida, venimos
a ella y la reconocemos

(de "Matar a Platón", 2004)

21/6/13

los desmentidos tienen las patas cortas

El escándalo fácil (1)

Hay un fenómeno estacional y recurrente que siempre me ha fascinado: lo de los periódicos en verano.
Hace calor, la actualidad se relaja, los políticos se van de vacaciones, no hay consejos de ministros los viernes y si no ocurre una catástrofe natural o algún loco la lía parda, los periodistas no tienen qué llevarse al teclado.

Pero no es problema: si no hay noticias se inventan. De ese modo, cada verano, se acaba elevando a categoría de noticia la trivialidad más absurda. La rotativa no puede parar y las páginas hay que llenarlas como sea.

Este fenómeno de la, llamémosle así, fácil noticiación, ha perdido su carácter estacional y se ha instalado permanentemente en nuestras pantallas gracias a las redes sociales.

De repente no son unos cuantos periodistas los ávidos de noticias suculentas, sino que son millones de usuarios con sus millones de páginas de Facebook y timelines de twitter sedientos.
Todos somos usuarios convertidos en pseudoperiodistas dispuestos a descubrir al mundo, por fin y en un clic, la verdad verdadera (pero lo del esfuerzo de verificar las fuentes nos da mucha pereza).


Fotograma de The Little Horror Shop una grandísima pequeña pelicula

En redes sociales si no estás activo no existes y esos muros y esos tuits deben ser actualizados y permanentemente alimentados, como Audrey, la planta carnívora que siempre pedía más.

O eres @estratega o al cabo de un par de años de cierta actividad ya has tuiteado todos tus juegos de palabras y chistes habituales, tu neurona ocurrente está agotada y no da más que para algún chispazo ocasional.

Pero, ah! esos timelines son insaciables y hay que seguir echándoles madera y, a poder ser, algo que mole mil, que diría @tonapou.

Osea algo que capture unos cuantos likes o unos cuantos retuits, el maná del e-ego.

Y así es como acabamos echándoles a nuestras ávidas mini-ediciones digitales lo primero que pillamos que resulte molón, morboso, escandaloso o que parezca denunciable o indignable, sin molestarnos demasiado en averiguar si es o no cierto, o si tiene un mínimo de sentido común lo que estamos propagando.
Fast-pseudoperiodismo.


imagen vista en Tumblr

Todo esto viene a cuento de dos historias que he visto circular los últimos días.

La primera en mi perfil en catalán @araticat a través del cual seguía con mucho interés la crecida de los ríos en el Pallars el día 18 de junio.

Puesto que nací allí, mi familia estaba allí y la situación era realmente crítica, pasé la tarde delante de la pantalla con varias columnas de hootsuite abiertas con búsquedas por palabras relacionadas: pallars, riuades, aran, esterri, noguera...

Ese día constaté como en este tipo de situaciones de emergencia la información llega por esta vía de modo inmediato, mucho más actualizada que la que iban proporcionando los medios tradicionales, que también seguía a través de alarmas de noticias con los mismos términos ( y que, por cierto, cometían garrafales errores geográficos ubicando ríos, pueblos y valles donde no están, ¿tanto cuesta consultar google maps?)

Gracias a algunos excelentes tuiteros como @meteopallars o @pallarsdigital pude fer fotos en tiempo real de la situación y a través de ellos ir siguiendo a otros que iban informando de lo que estaba ocurriendo.

En un momento dado, apareció este tuit (en catalán en el original):

“Vecinos de Isil explican que el Noguera Pallaresa ha arrasado el cementerio. Dicen haber visto los ataúdes bajando por el río”

E, inmediatamente, las columnas que tenía abiertas se llenaron de retuits de esto.

flurup plup flup! era como una cascada.



Al cabo de un rato apareció un desmentido, pero  apenas fue retuiteado.

Contemplé fascinada el partido de retuises entre una y otra noticia, pero había un claro ganador desde el principio: los ataúdes bajando por el río venden, da igual si es verdad o no.

Nos encanta el morbo. Las mentiras suculentas corren a la velocidad del rayo y los desmentidos tienen las patas cortas. Es así.

Yo misma pedí al autor si lo había verificado, pues me consta que tras las riadas del 82 la pared de ese cementerio fue reforzada y tenía una excelente protección. Adujo que en su tuit ponía “explican” y “dicen”, que no lo había visto con sus propios ojos… ex-ce-len-te.

Me impresionó, de verdad, pude ver con mis propios ojos a lo largo de unas horas de qué modo imparable se propaga una mentira por las redes.
Foto: Marina, d'Isil, via PallarsDigital

Al día siguiente se mostraron fotografías con el cementerio intacto, pero lo del morbo puede más, mucho más que cualquier evidencia: seguían apareciendo réplicas y reuits de lo de los ataúdes.

El otro caso se lo cuento otro día.

17/6/13

sed y decepciones


A veces nos decepcionamos. Tal vez porque teníamos tantas expectativas que la realidad nos defrauda.
¿Es culpa de la realidad defraudarnos o es culpa nuestra por tener demasiados ilusorios anhelos?

Debes ser más realista, te van a decir, no esperes tanto de la vida y, en especial, de las personas…

Los seres humanos somos complejos y mucho menos éticos, valientes o bondadosos de como preferimos vernos a nosotros mismos, de lo que nos gusta reconocer.
Roodney Harvey PhotographyI would rather light a candle than curse your darkness

Somos capaces de grandes gestos sublimes pero estamos atados también a muchas pequeñas mezquindades. Tal vez no se vea, lo ocultamos bajo muchas capas y hábiles disfraces, pero cuando llegamos a casa y estamos solos un rato... bien sabemos que cada uno de nosotros, cada día, somos héroes y villanos.



Pero es que algunos vivimos sedientos. Sedientos de belleza, o de emoción, o de sentido.


O quizá es que, simplemente, necesitamos creer que en medio de tanto cada uno tirar para su casa aún hay cosas como la bondad, la solidaridad o la mirada buena sobre el mundo que pueden existir. Que tal vez otro mundo sea imposible... pero que no hay que dejar de creer que sí, que es posible.

No hablo de la belleza de vomitar arcoíris ni de la bondad boba e iluminada, mi teoría sobre la bondad es que no se trata de un don que te cae del cielo, sino de un trabajo árduo y que debe construirse a conciencia, es una elección y una pelea contra el mundo y especialmente contra uno mismo. Debemos encontrar lugar en esa construcción voluntariosa llamada bondad a la potencial maldad que todos traemos de serie...  y que existe. Lo sabemos. Tenemos cicatrices que lo atestiguan.

La decepción no es más que algo que hay que pasar por encima dando una gran zancada, no nos podemos permitir quedarnos atascados en las decepciones, aunque nos duelan. Pero la sed... ay, la sed que nunca se acaba.



ADDENDA: 19 de junio, 3r. aniversario de Carlos Monsiváis:

“Nadie mantiene una conducta irreprochable dos días seguidos”

7/6/13

el espejo se equivoca

 



"El tiempo nos convierte en viejos pero nosotros no cambiamos"
Paul Auster, La invención de la soledad

29/5/13

vino de todo aquello


Imagen: http://gapingartifice.tumblr.com/post/34335426300/my-hand

Amalia Bautista

Sucia


Quise llegar a ti limpia del todo,
limpia de amores y de desamor,
más limpia que la luna de esa primera noche
y que el sol que llegó para encontrarnos juntos
y asombrados. Quería que los besos
y las heridas no se me notaran,
quería ser de nuevo toda nueva
y limpia como nunca.
Más limpia que cualquiera de las otras mujeres
que te hubieran amado y aún más limpia
que la que era entregándome a otros hombres.
Quise llegar a ti limpia del todo,
ser la pureza extrema, ser lo único
limpio sobre la tierra y en tus brazos.
Lo quise, lo quería, pero no lo logré.
Mi manera de amarte vino de todo aquello,
de tanta suciedad y tanto poso,
y debemos estar agradecidos.




El poema Sucia, de Amalia Bautista, forma parte de su último libro: Falsa Pimienta, Calle del Aire 115, Ed. Renacimiento 2013

20/5/13

mira mi brazo tatuado...



En pocos días se volverá a abrir la temporada de playa: cuerpos al sol, presentación de lo trabajado durante el invierno en los gimnasios (o no), de tabletas de chocolate (o no) de muslos reafirmados por cremas mágicas o de celulitis resistentes a la operación bikini.

Y se abre también la temporada de exposición de tatuajes.



Es digna de apreciar la de las playas urbanas de Barcelona, la Mar Bella, y Ocata. El año pasado, en esta última aluciné especialmente: la mayor parte de cuerpos presentes pertenecían a aborígenes y el 90% estaban tatuados, con prácticamente los mismos motivos y en idénticas zonas. En plan pandemia.

Fíjate tú, que cosas, jamás hubiese imaginado que los habitantes de Ocata tuviesen semejante interés en las culturas célticas y orientales.

Era tan chocante que me dio por pensar que había habido oferta en carrefour o en mercadona: por cada 25€ de compra, tatuaje gratis!!




Si se supone que los tatuajes dicen algo, (o deberían decirlo, contar una historia personal y con sentido, según comprendí después de haber leído "una educación siberiana") si es cierto que hablan acerca de su portador... la mayor parte de gente que veo tatuada tiene muy poco que decir o, básicamente, lo mismo que dicen de viva voz: que guay, tío, chachi, macho, que pasada, mola mazo, joder.



Del mismo modo que está limitado el léxico habitual de buena parte de la población, lo está el surtido iconográfico de sus tatuajes.

El Efrén Rodríguez se tatúa un signo japonés en la nuca que significa "eternidad" (o eso le han dicho, porque no tiene ni idea de japonés y lo mismo lleva el ideograma de "soy un pardillo" o "sopa de miso" y no se ha enterado), Jessy Méndez ha elegido un unicornio en la nalga y su amiga Vane unas decoraciones celtas en la región lumbar...



Como siempre, como en todo, como en una barra de bar o dando una charla, como en las redes sociales, tanto si abres una cuenta en twitter, o empiezas un blog o como haciéndote un tatuaje... que tengas un "nuevo" medio para expresarte... no significa que vayas a tener algo más interesante que decir.



Tatuajes de criminales rusos, una biografía completa sobre la piel. Fuente: VICE




13/4/13

El rinoceronte escuchando a Souvirón


El pasado fin de semana tuve el inmenso privilegio de asistir en Menorca a un curso de Talleres islados, el que impartió Bernardo Souvirón sobre Alejandro Magno.

El taller tenía lugar en la casa de Mongofre, cedida por la Fundació Rubió Tudurí.
El entorno es impresionante, ya ven la panorámica: en el extremo nordeste de la isla, en una finca enorme y con estas vistas: a un lado el mar y al otro la laguna, que esos días estaba roja y turbia a causa de las tempestades que nos acompañaron. Entre ambos unas colinas y campiñas que parecen sobrevivir en las afueras de la Historia (bien podrían ser idénticas a las que veía Alejandro) y que en esta primavera Menorquina relucían verdes y floridas.

paisaje de Mongofre

En cuanto a la casa... es un laberinto, quien sabe si con algún minotauro escondido, una acumulación de pasillos, salones y más salones, habitaciones descomunales, cuartos y cuartitos, rellanos, escaleras, patios, recibidores y más pasillos... el primer día me perdí varias veces.

Autorretrato como fantasma perdido en Mongofre
Quedé fascinada por las alacenas, en cualquier rincón había una armario repleto de vajilla. No sé en que momento esa casa habrá podido necesitar tantísimo ajuar...





El maravilloso comedor

Resultaba extraño estar allí, rodeados de recuerdos de una familia ajena, de cientos de objetos, de sus trofeos y botines de cacerías y actos sociales, con aparadores, mesas y mesitas atiborrados de fotos de la familia en bodas, bautizos y vacaciones, o acompañados por personajes de la vida pública de los últimos cincuenta años... me producía un cierto pudor y al mismo tiempo mucha curiosidad poder acceder a ese retazo de la privacidad de otros.





Un rincón para momentos de recogimiento: la biblioteca

Las clases se desarrollaban en el salón, donde instalamos el proyector y nos acomodamos en los sofás,   grandes y acogedores como una madre buena. 
Bernardo hablaba y se iluminaba, nos transportaba a otros tiempos y lugares bajo la atenta y miope mirada del rinoceronte... las palabras nos mecían y navegábamos por mares lejanos: macedonios, dorios, Termópilas, democracia, libertad, estrategia, polis, Gaugamela, oráculo, laberinto, πόθος (póthos), τιμή (timé) y κλέος (kléos) las palabras que definen a los héroes... 





No seguimos el programa, es cierto. Las clases eran también conversaciones fecundas, brotaban con la surgencia de las aguas desde los estratos profundos y repletos del mucho saber, espontáneamente y durante todo el día, durante el desayuno, durante la comida, la cena e incluso durante la noche, animados por el gintónic local...

Bernardo Souvirón es un apasionado de la historia, de Grecia y de Alejandro, un humanista y profesor de raíz y un excelente orador. Con una presencia física imponente, una voz embriagadora y una afabilidad envidiable, es de esos profes que a todos nos hubiese encantado tener, de los que te contagian su pasión y te pueden cambiar la vida.



A Bernardo Souvirón le surge hablar de la historia que tan bien conoce de modo espontáneo e imparable, como nos gustaría que fuera el amor. Le encanta hablar, escuchar y responder a las preguntas de sus alumnos, disfruta explicando y dando clases y allí tenía un grupo peculiar de personas con un interés común: que querían escucharlo. Una combinación feliz.


Hacía frío afuera, pero en el interior se encendían las palabras,  momentos de felicidad flotando e iluminando la noche como ascuas al viento. Se habló de un proyecto de viaje a Grecia, el mundo se hizo grande y posible, soñamos.

No es sólo por el amor que le tengo a Menorca, a Mariona y a su proyecto de poder sacar adelante estos talleres islados que son como una pequeña joya, rara y extraña, más brillante y valiosa si cabe en estos tiempos de crisis y primas de riesgo. 
No sólo por eso. 
Por la oportunidad de vivir una aventura y una experiencia únicas es por lo que les recomiendo que se animen a regalarse alguno de los Talleres islados. 
Porque son una ocasión de contactar con un autor de su interés en un entorno peculiar, con una cercanía e intensidad que no podrán tener de ningún otro modo: desayunando, comiendo, paseando con ellos, entrando en su mundo y dejándose seducir. Por la posibilidad de conocer a otras personas con intereses compartidos, estableciendo unas relaciones que se prolongan en el tiempo y son muy enriquecedoras. Porque es una oportunidad para el contacto humano y positivo, de esos contactos que, cuando ocurren, nos transforman y nos hacen mejores y más ricos. Por el regalo de vivir intensamente algo que realmente merece la pena de ser vivido.













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