14/2/11

San Valentín






Ay, el amor...

Lope de Vega

Desmayarse Desmayarse, atreverse, estar furioso, áspero, tierno, liberal, esquivo, alentado, mortal, difunto, vivo, leal, traidor, cobarde y animoso: no hallar fuera del bien centro y reposo, mostrarse alegre, triste, humilde, altivo, enojado, valiente, fugitivo, satisfecho, ofendido, receloso: huir el rostro al claro desengaño, beber veneno por licor süave, olvidar el provecho, amar el daño: creer que el cielo en un infierno cabe; dar la vida y el alma a un desengaño, ¡esto es amor! quien lo probó lo sabe. 



Y, ay, el desamor...

Eva Vaz

Yo no quiero

Yo quiero que sufras lo que yo sufro y aprenderé a rezar para logralo.
J. M. Fonollosa

Yo no quiero que sufras
lo que yo sufro.
Yo quiero que sufras
más.
Yo te quiero más roto
que yo.
Más desguazado
que yo.
Yo quiero que el dolor
te destroce el esternón.
Que tengas que luchar
a todas horas
por sobrevivir sin ganas.
Que no soportes
ser el hombre más miserable
del mundo
por quererme a tu lado.

Yo ya lo sufro.

No quiero que me odies.
Odiando se hace más fácil
la ausencia.

Yo quiero que sufras
lo que yo sufro.
Yo quiero que te asfixies con tu llanto,
que no encuentres paz
en ningún sitio.
Que no soportes el peso
de tu cuerpo
sin mis dedos.
Yo quiero que el miedo
no te deje dormir,
como un dolor insomne.

Yo ya lo sufro.

Yo quiero que sufras
lo que yo sufro.
Yo quiero que vengas,
rogando en silencio,
muerto de miedo, inseguro,
que vuelva contigo.
Que sin mí, tus días
son estertores.
Como mi pésame diario.

Dime que sufres lo que yo sufro.

Y dímelo llorando.
 

5/2/11

El último tango de Maria

Me dió pena conocer la noticia de la muerte de María Schneider.


Pasa todo tan deprisa...



ADDENDA: Añado la  imprescindible banda sonora (Gracias, Ignacio)


27/1/11

chicle

Imagen via adski kafeteri


Antes de que la jornada se me desmadre y acabe estallándome el cansancio en la cara como un globo de chicle.. me voy a sentar a tomar una cerveza. 
Con fuet. 
Y pan. 
Como si desconociera el significado de la palabra "dieta".
Como si no hubiera un mañana.

¡Qué buena es la ociosidad! 


¡Y el solitario spider de windows, en modo experto!




Ahhhh.


Sí, es un post banal, pero seguro que más de  un@ me comprende y sabe FerPectamente de lo que hablo.


De detenerse, ese placer.





20/1/11

Nuestra necesidad de consuelo es insaciable

 La imagen es uno de los maravillosos collages de Maggie Taylor





¡CUIDADO CON EL PERRO!


«Es sin embargo lamentable que
gente que vive de la ayuda social
tenga un perro», acaba de declarar
un concejal de Värmland.



La ley es ciertamente imperfecta:
da a los pobres derecho a un perro
¿Por qué no se procuran una rata?
Es graciosa y no cuesta dinero

He ahí gente que en su casa
cuida a un perro toda su vida.
Por qué no jugar con moscas
que son también de excelente compañía

La comuna es la que paga.
Se ha de acabar esta breva
sino, veréis que pronto
querrán tener una ballena.

Yo, de medida, no veo más que una:
matar todos los perros. O, sin dudar,
para salvar a los últimos de la comuna,
es a los pobres a quienes se habrá de matar.


Este poema fue la última entrega de Stig Dagerman  (1923-1954) al periódico Arbetaren.







Leer el artículo "nuestra necesidad de consuelo es insaciable".






17/1/11

Insomnio

  De la ‘Monstrorum historia’ de Ulise Aldrovandi (1522-1605)


Una compañera de oficina (conocida por su mala leche y por ser una arpía en general) ha estado explicando a voz en grito a la hora del café que anoche no pudo dormir por la injusticia cometida en Operación Triunfo  al nominar a una chica ciega.

Yo es que alucino con la especie humana, oigan. Cada vez entiendo menos de nada.

 

28/12/10

Tu mano en mi hombro

 


No solo de familia se llenan las entrañables.

Los hermanos pueden ser los amigos que nos da la naturaleza. Dicen. Con toda seguridad, sin embargo, los amigos son los hermanos que nos da la vida vivida.

Hoy tengo una cena en casa. Seremos doce.
Me lo ha montado Mariona, porque ella es muy social y ya no tiene casa en Barcelona. Y yo no la estrangulo, sino que me alegro, porque para eso es mi amiga.


Como ya no fumo, pues... respiro hondo. Me tomaré un martini.

Y ahora pongo este cuadro tan bonito de Caspar David Friedrich. Me gusta: es como si fuésemos nosotras mismas contemplando el maravilloso panorama que nos espera:

-Dime que la vida es buena y que será benévola con nosotras este próximo año.-



... y me marcho a cocinar.

Felices fiestas y eso.


(Ah! Una última cosa: Aprovechen para abrazar a sus amigos, naturales y adquiridos, que todos andamos muy necesitados de estrujamientos y demostraciones de afecto).















10/12/10

Ahora no me va bien

Entre esas muchas clasificaciones posibles, hay una que dice que en este mundo hay dos tipos de personas: los que se hacen responsables y los que tienen excusas. 
Cuando tratas con los primeros es suficiente la palabra dada, con los segundos nunca se sabe cuando se puede contar y más vale prepararse... y tener con qué pagar a un buen abogado.


Louise Hopkins White black black white, 2005


Llevaba días pensando en escribir algo sobre este tema cuando se me adelantó Nacho con su post El valor de la palabra dada, y digamos que buena parte de las reflexiones que yo hubiera podido hacer ya están expuestas, magníficamente, en Congestión de Personas.

Pero me quedaban algunas vueltas, ya adentrándome más en lo personal.

Alguna vez leí, (no recuerdo dónde, se agradecerá una pista), que en cada casa las paredes susurran.
Lo que susurran las paredes es el acervo de la familia: la sabiduría y también los prejuicios fundamentales, esas cosas que constituyen el peculiar carácter de cada grupo familiar. Ni siquiera deben ser verbalizadas, existen de modo natural e irreprimible, están, no es necesario teorizarlas.
Los susurros de las paredes forman parte de la infancia de cada cual, es la base sobre la que uno crece y conforma su carácter, bien asimilando o rechazando esas enseñanzas.




Fiona Banner: Black Hawk Down, 2010, Tinta china sobre pared, instalación en la South London Gallery


Mis ancestros vivían en una zona dura de montaña. Eran payeses, luego fueron transportistas, criaban y comerciaban con caballos, yeguas, mulos, burros... Una o dos veces al año se acudía a las ferias donde se compraba y se vendía el ganado, en un par de días se resolvían las ganancias o pérdidas del año: se afianzaban negocios, se cerraban pactos... nunca con papel. La palabra bastaba. Una palabra dada sellaba un contrato que debía cumplirse.
En esa sociedad, en ese entorno, de la fiabilidad de la palabra dada dependía el prestigio y las posibilidades de negocio de la familia, es decir: su supervivencia. Perder la confianza en la palabra que dabas era como perder la acreditación para participar en el intercambio económico, o estabas dentro o estabas fuera. Lo dicho había que cumplirlo.

A menudo he pensado que esos orígenes tienen algo que ver con que en la casa de mi infancia las paredes susurrasen con tanta insistencia en el valor de la palabra dada y en la necesidad de mantener los pactos.



Cy Twombly Letter of Resignation (detalle), 1959-67


Luego, claro, una crece y aprende a base de tortazos que en cada casa se aprenden cosas distintas, que hay compromisos muy volátiles y responsabilidades de conveniencia, que hay para quien lo que vale es lo que le va bien en cada momento, que hay personas en quienes se puede confiar y personas en quien no. 
Tarde se aprende lo sencillo, dice el refrán,


Afortunadamente, también, a medida que una sigue creciendo comprende que se puede elegir de qué lado estar.
Y yo decidí que prefiero vivir cumpliendo mis compromisos y confiando en que hay con quien se puede contar: me siento mejor así.

De los otros... procuro alejarme, simplemente.


23/11/10

aullidos


 Wolves, de Stepan Rudansky, 1973 (via animalarium)


He soñado que un lobo sonriente y volador me mordía la nuca...

4/11/10

Jamás estarás a la altura de lo que la publicidad espera de ti

La inspiradora foto es de mi estimado Roberto Fernández Becares



...la publicidad, tu jefe, tu madre, tu amante, tus hijos... 

¿demasiadas expectativas?

¿o demasiadas revistas?


(últimamente más que escribir, pregunto. Y encima se me atasca el cuestionario de comentarios y sigo sin poder responderos comme il faut. Vaya. Disculpadme. Estoy sobrepasada)

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