28/7/22

De regreso

No recuerdo las fechas. Siempre he envidiado a esas personas que te dicen: en mayo del 2001... eso fue el 20 de agosto de 1998... fuimos a tal lugar en abril de 2012. 

Solo unas pocas fechas importantes toman tierra en mi cerebro y se plantan en él como cruz de término. Luego, a su alrededor,  revolotean los recuerdos buscando su sitio.

Recuerdo la fecha de cuando me enamoré del maestro de primaria que fumaba, de cuando empecé a cobrar por trabajar, de los nacimientos de mis hijos y las muertes de personas amadas, de cuando abrí mi negocio, de cuando me separé, de cuando volví a la vida...



Sé si los hecho ocurrieron antes o después de alguna de esas fechas clave, por aproximación. Pero generalmente mis recuerdos estan flotando, los dato por asociación a un amor, por ejemplo: eso ocurrió cuando estaba con X, eso pasó después de A..., o por localización: eso ocurrió en tal lugar o en tal casa en la que estuve cuando...  Y así. 

No me preguntéis cuando acabé la carrera o cuando aprobé la oposición. Sólo recuerdo estudiar mientras cuidaba a mi padre ya muy mayor, y que poco antes de morir él pudo felicitarme. 

Ubico mis recuerdos en el tiempo por navegación, en un sistema de archivo por hilos emocionales, el terror del bibliotecario.

Y luego hay momentos concretos que merecen su propia fecha en el calendario, momentos terribles o felices, experiencias fundacionales o epifánicas, en las que podemos sentir como el futuro proyectaba su sombra sobre nosotros.

Vengo de regreso de un momento así, y espero que julio 2022 ponga un Hermes de piedra en mi memoria, para en adelante poder decir: eso fue antes o eso ocurrió después del taller de Aguado y Piqueras en Binisaida .

Clase de poesia


En ocasiones la vida es buena y nos da exactamente lo que nos hacía falta, aunque no sea lo que teníamos previsto.


Ahora mismo no tengo palabras, apenas estas para resucitarme y resucitar de nuevo este blog.








3/4/17

El poema de un solo verso

Uno de los mejores poemas que he leído últimamente tiene un solo verso.
Debo el descubrimiento a Ben Clark quien, no sólo comparte asombro ante el poema, sino que lo explica en un precioso artículo que invita a reflexionar y al que nada puedo añadir.




Imagen: Gabriel Pacheco



“Nada sabe de amor quien vuelve vivo.” 


Antonio Sánchez Zamarreño

15/11/16

rodar, reír, Szerelempatak

Algo en facebook me ha llamado tanto la atención que he tenido que detenerme.
Me encanta cuando eso ocurre, cuando algo me hace preguntarme Pero, pero, pero... ¿esto qué es?



Era un gif de esos graciosos, indocumentados que dan vueltas por las redes, que nadie se molesta en saber de dónde han salido ni quien los rodó, ni quien se tomó la molestia de robarlos y convertirlos en objeto de consumo rápido y anonimizado. Ahí está, en poder de FB, ni siquiera he conseguido extraer el fragmento o encontrar quien hizo el gif.

Pero... es que no era gracioso, era delicioso.

Me ha conmovido.

Tanto, que necesitaba saber qué era.

Me ha costado un buen rato (y soy buena buscando cosas en la interné) pero al final he llegado al origen. Se trata de Una Película (así con mayúsculas en las dos):

Szerelempatak (Hungria, 2013) , y su directora es Ágnes Sós

Está disponible enterita en youtubeNo la he encontrado con subtítulos (Aunque no los necesita para comunicar).

Aquí les dejo una muestra de los últimos 5 minutos de la peli.
Para entender de qué hablo y cual es la escena que me ha capturado, está al final (para los apresurados, minuto 3:30 en adelante)

Miren a estas mujeres. Mujeres viejas, campesinas.
Mujeres mayores pero con la niña que fueron ahí mismo, a flor de piel.

Oigan cómo ríen, mírenlas disfrutar del placer de estar vivas en una tarde de verano. Sin más.




En apenas unos segundos he recuperado una sensación de infancia, el dejarme caer rodando por un prado, el mareo, la desorientación, las risas, el olor de la hierba...

La pura alegría.

Ya tengo edad de volver  a hacerlo.






28/10/16

flecos


Paul Gorbould: Neon Boneyard, Las Vegas.



"Yo no pretendo competir contra tus certezas, tan llenas de seguridades, hechos, simplicidad y contundencia, y tú no puedes ni rozar el fleco roto de mi inquietante alfombra voladora. Sales ganando, pero no puedes."

Olga Bernad

25/8/16

Desapariciones

Me han desaparecido la mayor parte de las imágenes del blog.

Que si ahora se guardan en blogger, que si ahora en Picassa, que si ahora pasan a fotos google... en alguno de estos cambalaches empresariales de compro-vendo, los señores de google me han perdido los cromos.

No sé que voy a hacer. Es el trabajo de años.
Desolé.

Addenda1, septiembre 2016: he podido recuperar algunas imágenes desde una copia antigua. He tenido que volver a subirlas una a una. Por lo menos han vuelto La Reina de las Nieves, Hildegarda y Witkin.

Addenda 2, septiembre 2017: entro poco, ya veis. Lo justo para decubrir que también perdí todas las imágenes de Barthélemy, que disgustazo :-( https://arati2006.blogspot.com.es/2009/02/barthelemy-eyck.html

3/7/16

cavatina

Algunas de las películas que enmarcan mi educación sentimental y mi comprensión del mundo y de la vida llegaron sin avisar y de forma casual.
Drácula aterrorizó mi infancia pese a que me prohibieron verla y me colé debajo de la mesa, pero aún ahora me sigue fascinando. Ahora soy una adulta que cuando está estresada y padece insomnio lee cuentos de miedo
 Arrebato, la vi durante un fin de semana en la Costa Brava que me tocó dormir en un sofá cama y había tormenta. Estaba desvelada, puse la tele y zás.
Fanny y Alexander fue una elección improvisada en un cine vacío del mes de agosto.
Peggy Sue se casó, iba a reírme sin más, pasar un buen rato... y salí del cine acongojada, pues se convirtió para mí en la perfecta ilustración de la maldición de Casandra, condenada a vaticinar el futuro sin poder remediarlo.
... hay tantas!

También sin saber muy bien qué era lo que iba a ver aparecí en un cine donde proyectaban El Cazador. Era aún muy joven y esa historia de amor, horror, lealtad y desesperanza me impactó profundamente. De algún modo a través de la historia que cuenta El Cazador se cristalizaron mis primeras experiencias y mi comprensión de que los finales infelices también ocurren, oh, sí, que existe la atrocidad, que somos vulnerables y que hay heridas irreparables.

Aún ahora su bellísima banda sonora me acompaña siempre en los (afortunadamente escasos, pero necesarios e higiénicos) momentos en que me permito entregarme a la autocompasión y la tristeza.



La noticia:
Muere Michael Cimino a los 77 años
El cineasta, responsable de 'El cazador', 'Manhattan Sur' o 'La puerta del cielo', solo dirigió siete filmes en su meteórica y truncada carrera

29/6/16

8 anys sense Edu



Hoy hace 8 años que mi familia perdió a Edu y el mundo perdió al hombre bueno que empezaba a ser... 
Empezaba a ser un hombre, tenía 28 años. 
Bueno lo fue siempre. 
Mantenía aún intacta su sonrisa de cara de pan en ese cuerpazo de casi dos metros que siempre encontraba su sitio para caminar al lado de los demás. Edu era de esas personas que no deberían irse nunca.

Murió haciendo lo que más le gustaba: cabalgar montañas.

Le recuerdo hoy y esta es mi banda sonora.



19/3/16

Padres

Petros Giannakouris, The Associated Press 

¿En qué consiste ser padre?

¿Quien puede mirar esta imagen y no conmoverse?

Hoy es el día del padre. ¿recibirás algún regalo, regalarás algo?

Si eres padre,
si no lo eres pero tienes padre,
si ya no lo tienes...

puedes tener un gesto con los padres de Idomeni y de los campos de refugiados. Hazles un regalo. Hazte un regalo.

Cada día estamos diciéndonos:

Pobres refugiados

no hay derecho

habría que hacer algo

¿es que nadie va a hacer nada?????


Pues sí. Tú.

Tú puedes hacer algo, ahora mismo. Hace tiempo que querías hacerlo pero no encontrabas de qué manera. Pues ya:

La gente de Mallorca, algunas buenas gentes de Mallorca a quienes conozco personalmente, han llenado 6 contenedores de ropa de abrigo, zapatos, mantas y cosas necesarias en los campos de refugiados.

Han pecado de novatos, no se esperaban tanta respuesta.

Con llenar un contenedor o dos se daban por satisfechos.

Ahora lo que les falta es dinero para hacer que los 6 contenedores que ya están acabando de preparar puedan llegar a Grecia y a esas personas que están pasándolo muy mal.

Es tan fácil para nosotros como hacer, ahora mismo y sin pensárselo dos veces una transferencia desde nuestro cálido, seguro y sólido hogar.

O bajar al cajero, coño, que ellos llevan recorridos cientos de kilómetros, no nos vamos a rajar nosotros por un par de calles.


Número de cuenta (IBAN): ES49 1491 0001 2021 7549 1022
(C.C.C): 1491 0001 20 2175491022
Entidad: TRIODOS BANK
Dirección: JOSE ECHEGARAY 5 ROZAS DE MADRID (LAS)
Nombre beneficiario: PROEM-AID
Concepto: Contenedor Mallorca

Hace falta ya.
Photo: REUTERS/Alexandros Avramidis

Y después disfruta a tope del día del padre. Llámalo. O recuérdalo.

O abraza a tus hijos y agradece el techo bajo el que puedes protegerlos.


ADDENDA 1:

Sí, es una iniciativa de gente de Mallorca, y ¿qué más te da si eres de Toledo, Girona, Cuenca o León?.
Son personas que van a ayudar a personas. Somos personas ayudando a personas.

Míralos, ¡pero fíjate en la que han montado!
¿cómo no vamos a echarles una mano para poder mover los contenedores ahora que ya casi los tienen listos?


Piensa en esos niños durmiendo en el barro y en lo que a ti te supone no tomarte unas cañas o no comprar esos zapatos que, no nos engañemos, sabes que no necesitas.

Anda, envíales una trasferencia. Te sentirás mejor que teniendo un par más de zapatos en tu armario. Garantizado.


ADDENDA 2:

somos muchos los que no queríamos no hacer
@tonapou os cuenta como lo están haciendo, de primera mano en su blog :
https://tonapou.wordpress.com/2016/03/20/ayuda-a-refugiados/
Si los refugiados os han movido algo, por favor, ayudad. Ayudar mola. Y no perdamos de vista que los gobernantes que hemos elegido los acaban de mandar a un país oscuro y cerrado. Les estamos mandando a un sitio horrible. Y ya están huyendo de uno. 


27/2/16

propiedades


 National Geographic: Red fox in snow white backdrop by Francesco Panuello

Los zorros mutilan sus patas para escapar de los cepos

Miradme:
mi pelaje ya no es brillante
me faltan algunos dientes
y no oigo como antes.

Aquí ya no hay conejos,
pero es mío este bosque vacío,
yo voy donde me place.

Soy una vieja zorra
libre

y coja.




14/10/15

Refugio

Alguien, un niño, una niña, sin tele, sin sofá, sin casa... caminó muchos kilómetros con estos zapatos

Shannon Jensen: A Long Walk


Cuando unas imágenes lo dicen todo.
Son sólo zapatos. Zapatos gastados. Desparejados, rotos, improvisados, recosidos.

Zapatos cansados como los pies que los han arrastrado durante kilómetros buscando refugio. Refugio de la sed, del hambre, de la guerra, de la pobreza.

Buscar refugio es querer vivir. Escoger lo malo huyendo de lo peor.
Escapar para poder vivir. Sólo eso.




Estos zapatos han caminado en Sudán. 
Pero podrían ser los de Siria. 
Refugiados podemos ser todos, cualquiera de nosotros, en un momento dado.


El gran trabajo y proyecto fotográfico "A long walk" es de Shannon Jensen y puede verse un video aquí:  https://www.opensocietyfoundations.org/videos/long-walk-documenting-refugees-south-sudan



19/6/15

perros y gatos

Uno es mucho más capaz de perdonarse el ridículo que hizo hace diez años que el que hizo hace diez minutos. No recuerdo quien lo dijo. Pero ¡cuanta verdad!

Me ha encantado encontrar este cuento.
Los entresijos de un ordenador son como el fondo de un armario.
El día que pillas un plumero y empiezas a sacar trastos y hacer limpieza general, te puedes encontrar tesoros olvidados.

Como éste. Me lo escribió con no poco recochineo mi querido José Luis recreando literariamente una historia, ejem, ligeramente basada en hechos reales. Afortunadamente ya muy lejanos.


Linda, una jovencita en 2006 con las uñas pintadas

LA VERDAD SOBRE PERROS Y GATOS

José Luis Piquero
Judith Gallimó


Detesto los animales. No me llevo bien con los perros ni con los gatos. Ellos no se llevan bien conmigo.
Con estos antecedentes, ¿por qué los amigos se empeñan en dejarme sus mascotas cuando se van de vacaciones? Respuesta, muy esperable: porque yo no me voy de vacaciones. En realidad, nunca voy a ningún sitio.

El año pasado tuve al gato de Jordi. Arañó a conciencia las patas de mi sofá, me destrozó las cortinas del salón y me llenó la casa de pelos. Eso y los sustos que me daba cuando irrumpía silenciosamente en la cocina y me rozaba las piernas con su lomo peludo. Pero nada fue comparable con Linda, la perra de Mariona, una boxer con horribles problemas digestivos que hace unas cacas espantosas (me refiero a Linda, no a Mariona).

Mariona se fue a Tánger con su novio y yo no pude decir que no.
-Es riquísima, super-cariñosa, ya verás.
-Sí, pero ese problemilla digestivo...
-¡No pasa nada! ¡No pasa nada! Verás: tiene un régimen especial con un pienso que le arregla la tripita. Por supuesto, yo te doy el pienso también.
-El caso es que en este momento no me viene que digamos...
-Mujer, no me hagas esto. Si es que no tengo con quién dejarla, pobrecita. Mira, si tú me dices que no, no voy a Tánger.
-Tampoco es eso.
-No voy, no voy...
Mariona ha estado dos años sola, llorando su separación como una magdalena. ¿Cómo voy a dejarla en casa, ahora que tiene novio y ocasión de ver mundo y salir del agujero?
-Explícame lo del pienso...

Así que mandé a los niños a colonias y cambié mi verano de libertad sola en casa por un verano con Linda. Agosto trajo un calor infernal pero al menos, con el pienso, Linda no daba problemas. Puede ser que me despistara un poco con eso; quizá una vez o dos la dejé comer carne. Un día, al llegar de trabajar, la peste me asaltó nada más abrir la puerta.
-¡Linda, qué has hecho!
Linda me miraba con ojos que decían: no he sido yo, no sé quién habrá sido. La caca estaba untada (esa es la palabra justa) por toda la alfombra y el parquet.

Recurrí al pienso. En el saco, un primo hermano de Linda se relamía los hocicos. Debajo ponía “Sensibility Control”. El saco estaba casi vacío.
-No te muevas de aquí. Voy a comprar tu medicina.
En la primera tienda de animales que encontré no tenían el pienso. Demasiado tarde, cuando ya lo había pedido, reparé en la ridiculez del nombrecito. Parecía que estaba pidiendo una caja de condones. La dependienta añadió, malvadamente:
-No sé si lo siguen fabricando, yo creo que no. Pero a algunas casas tal vez les queden stocks. Pruebe en X.

Recorrí todas las tiendas que conocía sin ningún éxito. Siempre aseguraban que lo tenían en X o en Y, pero cuando iba y preguntaba, se acababa de terminar. Parecía la persecución de un ladrón que siempre se me adelantaba. Tuve que anular mi clase de yoga y bajar al centro.
-No lo tenemos, pero suba al primer piso, a la consulta del veterinario. Allí seguro que tienen.

Una perseverancia como la mía tenía que tener alguna recompensa. Pero entonces no lo sospechaba. Subí al primer piso, llamé al timbre y me abrió el propio veterinario. Me quedé prendada de él.

Aleluya, un hombre que me ponía, y mucho, en el lugar, día y hora menos pensado. Entre treinta y cuarenta años, flaco, moreno, bonitas cejas, buena mandíbula. Me invitó a sentarme mientras despedía al perro de dos gays. Tenía una hermosa voz de contralto (me refiero a él, no al perro).
Yo le observaba comentar el largo de las uñas del animalito y me sorpendía a mí misma pensando cosas como: “Ooooh, yo quiero que este hombre me mime así, que me pase esa misma mano por el lomo y me coja la patita y examine mis uñas con idéntico interés”. Instintivamente me miré las uñas: estaban sucias. Escondí las manos a la espalda.

Los gays se fueron. Él me miró con simpatía. Yo le miré con devoción, metí barriga y le expliqué mi problema: “Sensibility Control”. De nuevo, las resonancias del nombre me hicieron sonrojar, pero esta vez de placer.
-Tengo un poco por aquí y espero recibir más. Pero no queda mucho. Ya no lo fabrican.
-Lo sé, no importa, digo: gracias.
-A ver el precio...
Buscó un papel, luego buscó otro. Se confundió, volvió al primero. Parecía confuso. Se me antojó una buena señal.

-Así que tu perro es un…
-Una perra. En realidad no es mía, es de una amiga...
-Y tú no tienes...
Era adorable la forma en que no terminaba ninguna frase.
-Bueno, sí, yo tengo dos hijos -Me mordí los labios. Ya era tarde para arreglarlo. Añadí, confusamente-: Soy divorciada.
¿No se abriría la tierra y me tragaría antes de seguir diciendo estupideces? No se abrió. En cambio, él esbozó una sonrisa (sus dientes eran perfectos) y dijo algo que me pareció muy adecuado:
-¿Como todo el mundo, no? –(¿Él también? Concédeme Dios esta pequeña gracia y seré buena siempre). Pero dejó este punto sin aclarar.
En ese momento sonó el teléfono. Yo dejé de morder el borde del saco de “Sensibility Control” y me despedí rápidamente, antes de que el aparato me robara su atención:
-Volveré a por más. Esto no me durará nada.
Gané la calle temblando.



Dejé pasar cuatro días prudenciales antes de volver. En ese tiempo, a Linda se le fue arreglando la tripita y yo empecé a cogerle cariño. Al fin y al cabo, gracias a ella había encontrado al hombre de mi vida. ¡Era tan guapo! ¡Y médico! Bueno, casi.
Mi karma había mejorado mucho, dijo mi instructor. Aunque nada podía detener las asechanzas del mundo: mi ex llamó para pedirme la dirección de las colonias.
-¿Es que piensas ir el Día de la Familia?
-Eso quería decirte. Voy a ir con Laura y, la verdad, sería... incómodo para ella que tú también estuvieras por allí.
-Oye, entre Laura y su madre, supongo que preferirán ver a su madre, ¿no te parece?
-¿Ya estás poniendo problemas? ¿Sigues sin novio, no?
-Eres un imbécil.
-Y tú una capulla.

Llegué de mal humor a la consulta. Para colmo, era un mal momento. La sala de espera estaba llena de perros y gatos. Encargué un saco grande.
-Será mejor que me des el teléfono –dijo-. Yo hablaré directamente con la fábrica.
-Este es el móvil, este es el fijo y este es el del trabajo.
¿Eran imaginaciones mías o estaba nervioso? Bajé las escaleras más contenta que una quinceañera con un autógrafo de Alejandro Sanz.

El lunes me llamó. Tendría un saco de seis kilos para el viernes siguiente. Si me venía bien, podría pasar a recogerlo el viernes a última hora. Le aseguré que me venía muy bien. Perfecto, él acababa la consulta a las ocho y media. Sonaba prometedor...

Esa tarde se presentó Antonio para quedarse unos días. Antonio no tiene problemas de novios (los colecciona) y, por eso mismo, siempre se puede contar con él para un buen consejo o el diseño de estrategias sumamente eficaces.
Nos pasamos la semana haciendo proxémica, ensayando el “momento viernes”. Se trataba de cómo proponerle tomar un café sin que el corazón se me saliera por la boca. Linda nos miraba asombrada.

-Lo importante es encontrar el equilibrio justo en la aproximación. No puedes ser demasiado indiferente, porque entonces podría sonar como una simple cortesía. Pero tampoco tienes que parecer ansiosa. Ahora presta atención, yo soy tú...

El viernes llegó como un suspiro. Yo estaba nerviosa, depilada y duchada, tenía la casa recogida y a Antonio alerta, con la maleta hecha y las llaves del piso de mi hermana por si, llegado el caso, el asunto había ido tan bien que tuviera que llamarle para que desapareciera de casa a la voz de ya.
Salí como quien parte a descubrir las cataratas Victoria.

Quizá llegué demasiado pronto. Se marchaba un gato y aún había un perro faldero esperando. Yo los odiaba y ahora los odio más.
-Pasa, ya tengo el saco. –Y a la dueña del perrito-: ¿Te importa? Es un momento.
-Tranquilo.
-Si no tengo prisa... –aventuré yo. Él ignoró la sugerencia.
-Aquí tienes. Me han asegurado que pueden suministrarme más en un par de semanas. Son 28 con 70.
Yo tenía una invitación y un café en la punta de la lengua. Trabajosamente, porque tenía la boca seca, me los tragué.
Cuando salía, la dama del perrito y mi hombre se saludaban con un piquito en los labios.



-¿Antonio? Que voy para allá.
-¿Ya? ¡Qué rapidez! Me marcho ahora mismo.
-Coge las llaves y baja a echarme una mano. Estoy caminando por la calle con un saco de pienso de seis kilos en los brazos. Me siento estúpida y esto pesa como un muerto.

El Día de la Familia me fui a las colonias. Los niños estaban muy morenos e insistieron en enseñarme su tienda de campaña. Por dentro olía como la consulta del veterinario.
Laura no apeó la cara de perro en toda la tarde.

4/1/15

irrelevante

Enfréntalo papá, estás haciendo esto porque tienes miedo, como el resto de nosotros, de no ser importante.
¿Y sabes qué? tienes razón: no lo eres

Iría a ver la película sólo por esta escena (min 0:30 del trailer). Iré, me parece que Keaton hace un papelazo.




Sí. Tenemos miedo. Un miedo atroz de no ser extraordinarios, de no ser relevantes.

Nos escondemos de ello haciendo todo tipo de cosas que nos hagan creer menos prescindibles, inadecuados, intrascendentes, queremos como sea convencernos de que somos especiales, que valemos la pena, que no somos uno más.
Buscamos el poder, acumulamos dinero, posesiones o saberes para distinguirnos, hacemos cosas sin parar, trabajamos mucho, escribimos y leemos libros, nos hacemos expertos, nos enteramos de lo que se lleva, de los mejores restaurantes, de los lugares secretos, nos convertimos en borregos del individualismo, nos cargamos de razones y opiniones que nos refuercen, o nos abrazamos a religiones y creencias que nos salven... pero, al final, no somos relevantes.

O apenas lo somos un poco para un reducido grupo de personas, y eso en el caso de haber sido afortunados.

Puede sonar atroz, pero a mí me resulta una idea liberadora.

Que paséis un feliz 2015, mis lectores. Mis relevantes lectores que aún venís por aquí pese a lo poco que me prodigo...










27/7/14

Historia de un faro






Planos e imagen de la web de Rubjerg Knude








Imagen: Jürgen Krützfeldt

Hay una página web con los detalles y explicaciones técnicas sobre este faro engullido por la duna. 

En versión wikipedia:
Rubjerg Knude es un faro abandonado que se encuentra en la península de Jutlandia, en Dinamarca, entre las poblaciones de Lønstrup y Løkken del municipio de Hjørring.Fue construido en 1899 en la parte alta de una colina, a unos 60 metros sobre el nivel del mar. Los barcos detectaban su luz desde una distancia de unos 40 kilómetros. Las tormentas fueron amontonando arena ante el faro, hasta tal punto que en 1968 su luz dejó de ser visible. El faro funcionó como museo hasta 2002, año en que la duna terminó por sepultar algunos de los edificios anexos, sin embargo el faro nunca ha llegado a quedar enterrado por la arena. La duna se va aplanando con los años y se desplaza hacia el noreste, hoy en día todavía tiene una altura de entre 90 y 100 metros.

Lo he descubierto via Vicente Luis Mora y me han emocionado las imágenes y la historia.



Addenda: Paulino Etxebeste, ¡más majo él!, recordó este post hace unos días en su viaje y tuvo el DETALLAZO de enviarme su propia foto del faro. Gracias mil Paulino, me ha encantado :-)

En agosto de 2014 así está:


Foto: Paulino Etxebeste

14/7/14

madres cuánticas



Que levante la mano el/la padre/madre de adolescentes que no se ha visto diciendo aquello de

"Recoge tus cosas! Que estoy harto/a de que lo dejes siempre todo por en medio" o
 "Aún no has hecho lo que te he pedido" o
"¿Cómo que ya está? así está a la mitad, hazlo bien" y etc, etc, etc, etc, etc, etc....

(Paréntesis 1: a partir de aquí abandono el lenguaje políticamente correcto y donde digo madre pongan padre si se sienten identificados)
(Paréntesis 2: si no se sienten identificados... malo, porque sólo les queda identificarse con el adolescente... y por ahí cerca  habrá una madre previsiblemente harta de tener un hijo de más. Se lo piensen)


La desgana de los adolescentes puede ser tan exagerada que en ocasiones nos hace temer que padezcan algo grave y siniestro. Padres, madres: no os asustéis, no están enfermos, no tienen  ninguna enfermedad neuromuscular, ni degenerativa, ni de otro tipo: es sólo pereza.
Eso sí, se trata de una pereza selectiva.

Los adolescentes parecen disponer de unas energías desbordantes para algunas cosas como pegar alaridos, hablar por teléfono o wassapear, ver videos de youtube y seguir una serie en la tele simultáneamente, pueden saltar, bailar o patinar durante horas, etc...  y, sin embargo, sufren una falta de fuerza muscular alarmante para las actividades que no les interesan, rayando la parálisis cuando se trata de cosas tan extenuantes como introducir una taza en el lavavajillas.
Pueden trotar seis horas seguidas por una montaña el día que les apetece, pero están agotados antes de intentar acercar su ropa sucia a la lavadora.

Y ya lo más de lo más de las misiones imposibles: reponer un rollo de papel higiénico (en lugar de dejar el cilindro de cartón ahí colgando, con un minúsculo último resto, un inútil trocito de papel para que no les puedas recriminar que se lo han acabado).

También son ciegos a innumerables cosas, su visión selectiva afecta especialmente a los objetos que las madres crueles dejamos en medio del pasillo o ante la puerta de su habitación, pensando -ingenuas de nosotras- que se verán obligados a recogerlos. Pues no.
Se les activa una especie de piloto automático que les permite pasar por encima decenas de veces sin ver el asunto...y sin tropezar. Pero la alarma de "debería recogerlo" nooooo, esa no funciona.


La adolescencia implica convertirse en master del universo del escaqueo.


Té de Aniversario, templo metodista de Boulderclough/. 1975-1980. © Martin Parr / Magnum Photos

Ser madre en estas situaciones es fatigoso, pero...

¿acaso no lo recordáis?
¿no recordáis lo agradable que era tener una madre que se encarga de que todo funcione, esté limpio y se localice?

Ay, ¡esa figura omnipresente pero en la sombra!, las pobres madres a veces nos quejamos, pero luego seguimos en ese trabajo de hormiguita, transparente y tan poco valorado...

Yo recuerdo perfectamente lo agradable de esa sensación de que alguien haga algo por ti.
De saber que hay alguien que siempre está de guardia.
De que si ahora tienes prisa, o pereza, y no lo acabas como es debido... alguien sí lo hará después.

Ay, esa sensación ligera de no ser la responsable última de todo.

Hace mucho que sólo tengo la sensación de no encontrar nunca nada mejor de lo que lo dejé.
O ni siquiera igual... casi siempre cuando vuelvo está peor, mucho peor y vuelta a empezar. O abroncas o te pones a recoger o las dos cosas a la vez.

Y sí, tengo fresco aún el recuerdo de disfrutar del misterioso orden cósmico.
De gozar sin preguntarme sobre el itinerario de la ropa -desde el cesto de la ropa sucia a aparecer plegada y planchada en el armario-.

¿Cómo no recordar con melancolía ese tiempo en que los rollos de papel higiénico se regeneraban solos, en que la nevera se rellenaba de modo aparentemente espontáneo y en que bastaba dejar el tiempo suficiente algo en el suelo para que regresara a su lugar?.
Simplemente ocurría: la leche derramada desaparecía, los cajones se cerraban, ... todo regresaba a su punto de partida y el orden se reiniciaba una y otra vez. Mágicamente.

Estar en primera línea de madre supone añorar mucho a la propia madre. Valorarle, por fin, esas interminables jornadas laborales, todos los días del año. Ese trabajo sin vacaciones.

(Gràcies, mare)

Supone también añorar a Ana, alguien que reparaba y ordenaba el mundo por mí.

Sí, ya sé que me repito pero, ya ven, lo del trabajo doméstico me aburre y me cansa y también a mí, a estas alturas, a veces...  me encantaría poder escaquearme.

Por lo menos vengo y lo cuento.
Alivios, oigan.


Dicen que es la mecánica cuántica, pero yo empiezo a creer que son las madres las que mantienen el cosmos en marcha y los planetas rodando en sus órbitas, ordenados y sin salirse.



Las fotos de Martin Parr son de la estupènda exposición en La Virreina. Ojo los de Bcn: se acaba a final de mes, no se la dejen pasar.


1/7/14

mantenga limpio internet

Imagen: wikipedia
Hoy me he tomado el día libre porque tengo algunas cosas que hacer ( y no, no son croquetas, pero tampoco voy a aclararlo, llámenme misteriosa).

Me he propuesto empezar bien el día y disfrutar de ese momento mágico consistente en regodearme en la idea de que eran las nueve de la mañana y yo NO estaba en la oficina.

He preparado la escenografía y me he instalado a tomar un café relajadamente en el balcón mientras repasaba mis listas de Twitter.

Que es como si dijera "mientras ojeaba la prensa", pero con el añadido de que los artículos de prensa me los pre-seleccionan una gente muy maja, inteligente e interesante, que tengo en unas listas estupendas, a la que he ido testando a lo largo de años y cuyos destacados me parecen fiables y relevantes. Que el señor acreciente sus rebaños, yo siempre les estoy agradecida.

Todo maravilloso y la escenografía perfecta.

Y así de sopetón, las tres noticias a las que he ido a caer de buena mañana han sido:

Un halo de basura espacial rodea la tierra
Hay plástico en todos los mares del mundo
Las marcas emiten a diario gran cantidad de contenido basura



ORIGINAL: Information from National Oceanic and Atmospheric Administration.
Graphic made by 
Oliver Lüde Gestaltung. Found on Earth Hour.

A partir de ahí me he puesto otro café y he empezado a rumiar que si algo distingue al ser humano de los animales es nuestra capacidad de generar basura, por tierra, mar y aire.

Y también en internet.
Las marcas quieren vender.
Hoy en día para vender hay que estar en internet.
Para que te conozcan en internet hay que generar contenido, ¡para triunfar y vender hay que generar contenido!, ¡¡el contenido es el rey!!
(lo dicen todos los guruses del tema, desde los que lo son merecidamente, a los que han llegado hace seis meses y publican cada día en su blog recetas mágicas y consejos tengo).

Pues ¡venga contenido! Ahí estamos: terabytes y terabytes y ultramegasúpergigaterabytes de contenido prescindible, publicitario o, a lo menos peor, repetitivo.

Y es que contenido, lo que se dice contenido propio y genuino... tenemos el que tenemos y salvo algunos seres humanos excepcionales, la mayoría tenemos lo que se dice "lo normal", o una cosa modesta, como de ir diciendo algo de vez en cuando y poco más.

Con las marcas, las páginas webs, los blogs... pasa lo mismo, pero como "hay que publicar" y "hay que llenar", pues publicamos porquerías o vamos y robamos por ahí y lo ponemos como si se nos acabase de ocurrir.

Hace poco comentaba que

"Será la edad que me vuelve intolerante: Me van cabreando en progresión astronómica los sitios que no producen y sólo reproducen, los que viven de vampirizar contenidos enteros de otros y se quedan tan anchos con una misérrima mención enlazando con un "fuente" chiquitito abajo. Si cuela, cuela."

Entre una cosa y otra estamos llenando internet de basura, también.

Hemos llenado el mar de basura, la tierra la tenemos llena de basura, el espacio lleno de basura... internet parecía el último escape posible y ya ven, tampoco.

Habrá que regresar a las bibliotecas.



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